<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-6899508618582775261</id><updated>2011-08-20T05:06:32.596-07:00</updated><category term='Arte'/><category term='NOTAS CRITICAS'/><category term='Galeria Codice 12 abril 2007'/><category term='La escritura deidad sumeria'/><category term='SAVIA FLUTYENTE'/><category term='Pinturas Donaldo'/><category term='Paginas arrancadas'/><title type='text'>SALAMANDRÁGORA</title><subtitle type='html'>ESPACIO DE ARTE, CREACION   Y COMENTARIO LITERARIO</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://donaldoaltamirano.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6899508618582775261/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://donaldoaltamirano.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>donaldoaltamirano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01706105849795729447</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='33' height='26' src='http://1.bp.blogspot.com/_b5rwxNw0OxE/SMMTv6LwlbI/AAAAAAAAABQ/PL2FsUB9C4g/S220/Donaldo+Altamirano.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>10</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6899508618582775261.post-3986416177853767643</id><published>2009-01-06T14:33:00.001-08:00</published><updated>2009-01-06T14:33:44.264-08:00</updated><title type='text'>Carta para Navegar Otro Fin de Año</title><content type='html'>CARTA PARA NAVEGAR OTRO FIN DE AÑO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pedro León Carvajal&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;NOVIEMBRE 08&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Noviembre entra frío, que es una dicha, es un lujo, es un estímulo que se regalan nuestra piel, nuestros huesos, nuestra circulación sanguínea. Noviembre representa una parada de blancuras agrisadas y plomizas, hasta orillar en el marrón oscuro y la tierra de sombra natural. Telonazo desplegado por el fondo que empalma con el toldo bajo de nuestra techumbre nublada. Dan ganas de temperar en las zonas cercanas al nivel del mar. Costumbre de las familias distinguidas de algunos municipios vecinos de este litoral pacífico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una chalina de frío se deshila en remolinos y envuelve los árboles, las casas, los animales, los hombres. Sobresale una trama de ladridos, una red sonora de motores que aceleran. Navegamos todos a mitad de camino entre las constelaciones de escorpión y sagitario. Los guineos maduros picoteados por los pájaros, el sabor de las uvas, la sed de la tierra que exagera su palidez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lu 031108 Tgp.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1.    Mientras el paisaje exterior despliega su estrategia evolutiva, es decir su estrategia de manifestación total frente a nuestra acuciosa percepción conjunta, o cosa parecida. Ceremonia a la cual asistimos, ubicando en un margen inaudible nuestro temario de conversaciones ocasionales.&lt;br /&gt;2.    Un libro que alguien había o no había leído alguna vez, por accidente, por un exceso de casualidades concatenadas. De la misma manera que siempre aparecen concatenadas las constelaciones veraniegas, que, otro día, otra noche, podríamos estudiar con el auxilio de un telescopio doméstico (lo que ya implica oxímoron) y unos mapas siderales que se pueden rastrear en google y bajar desde Internet. ¿De acuerdo?&lt;br /&gt;3.    Poco que agregar. En medio de una laguna lamentable de lecturas que son como ayunos prolongados. Persecuciones que envejecen con el mismo ritmo que ha venido envejeciendo la maquinaria del mundo. Los recursos de emergencia de nuestro espectro temático habitual. Los agujeros negros que cierran algunos canales intermitentes de e-mail. Las aperturas efímeras que parpadean a distancia, el tren diario de mensajes descartados y borrados sin abrir, el proceso digestivo de nuestra basura electrónica. Porque algunas informaciones marginales, suplementarias, las devoramos sobre el plato de nuestra pantalla laboral. Antes de apagar la máquina y de ponernos a pensar en otro oficio. &lt;br /&gt;4.    He dicho lo que prefiero no callar indefinidamente, cuando se diera el caso. Cada uno de nosotros aparenta sustentar por escrito una manera propia de apretarse las tuercas en su interior. Esta es la nuestra. Que alguien más cuidadoso, más equilibrado y objetivo discriminara, y obviara luego los ripios excesivos, las muletillas y los estribillos involuntarios.&lt;br /&gt;5.    Por último (aunque sigamos después, cuando todos hubiéramos salido de todo esto y de todo aquello que nos constriñe o intoxica en el presente fugitivo, tanto como nos advirtiera Quinto Horacio Flaco) por último, sigamos como si nunca hubiéramos pensado ni escrito nada de esto, ni mucho menos de aquello que ya te dije. Conservemos amistades. No acechemos el alma de la discordia, al contrario de lo que nos ha aconsejado siempre Heráclito de Éfeso, el de seso espeso.&lt;br /&gt;6.      Porque otro elemento al que perseguimos con saña es a nuestra mala conciencia, la familiar y doméstica, no hay desvelo donde ella no cante, baile, declame y se desnude, para variar. Aunque, por supuesto, en todo caso, podemos apelar a los métodos abstraccionistas del budismo Zen, de patente popularizada paulatinamente (para rimar, por joder, al mismo tiempo que sacamos partido de tu debilidad por el ritmo que entrometen y dejan deslizar sutilmente nuestras aliteraciones oclusivas. ¿Verdad que sí?&lt;br /&gt;7.      La volatilidad extrema de nuestros estados sobrenaturales, Alfonso Kijadurías. No hay secuencia de párrafos que la retrate convincentemente, nuestra causa corre y acelera por el camino de la perdición. Aunque siempre podremos ilustrarla con algunas secuencias de pinturas, grabados y dibujos colaterales. Cosa que tampoco soluciona nuestro dilema, pero que de todas maneras nos produce un gran consuelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CUATRO GATOS ESCONDIDOS EN NUESTRO SÓTANO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Primer contacto con los libros, aparte, alfabetización temprana aparte, reglas gramaticales y primeras nociones de prosodia aparte, ellos reprocharon, reprimieron, regañaron y castigaron físicamente nuestra conducta: las profesoras, los inspectores y los directores de las escuelas primarias, o de los institutos de secundaria, nos devolvieron a nuestra casa cargando con infamantes calificaciones rojas. Nosotros persistimos, fuimos y volvimos, fingimos someternos a su férula, a la cadena de sus reglamentos, mientras nos entendíamos por aparte con otros libros. Entre nuestros preceptores y nosotros encontramos, definimos mutuamente y poco a poco, perspectivas contradictorias, establecimos claros elementos de contraste y paradoja, hallamos espejo irónico, catalogamos torpes modelos de actuación y de reflexión sobre nuestra conducta y la de los demás, configuramos un retablo titiritero (resumamos), un híbrido de aquelarre y pantomima.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La medida decisiva de corrección de nuestros resultados actuales deberá coincidir plenamente con la distancia que (a lo largo de nuestra existencia independiente) hayamos construido entre aquellas sus maneras de actuar y de pensar, y estas nuestras maneras de expresarnos hoy. Sin embargo, uno de nuestros modestos lujos profesionales consistirá en nunca mencionar sus nombres y apellidos verdaderos. Nunca arrancarlos de la sombra anónima y deforme que los involucra a fondo. Un razonable anonimato tampoco perjudica a las multitudes de todas las ciudades (o dispersas por las comarcas rurales) de nuestro tercer planeta. De tal manera que, nombres y apellidos de profesoras, directores, inspectores escolares de remotas provincias subdesarrolladas, bien pueden quedar emparedados indefinidamente en algún sótano de nuestro olvido relativo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“USTED ES LA CULPABLE”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Regresar a recorrer la ruta Río Grande-Lomas, implicó entregarse a los remotos placeres del ocio visual. Contemplar intensamente a una desconocida que seguramente no nos concederá la mínima atención. Acto fallido. ¿Para qué? El dudoso placer de mirar desde lejos, con un vago apetito que se define e identifica separado por un abismo del verdadero y actual placer carnal. El afán por retratar, de alguna manera, sin describir en lo mínimo, la chispa menuda que se mantiene animada y encendida mientras dura aquella epifanía casual, contingente. Un todavía más remoto y subterráneo hilo de discurso, corriendo sin forma, queriendo hilvanar a ciegas, las primeras o las decisivas palabras que en un imposible instante habría tenido uno que expresar, para darle una forma natural, humana, a la súbita intensidad de nuestro interés.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ampliación, encore. Oír la voz grosera, el brusco acento femenino. Cacofonía y aspereza que corresponden a un paisaje bronco, tan grosero como la música mostrenca que producen, vos viste, hasta sus frutos más lozanos. Aunque lo que tragamos como náufragos fue la patente imagen visible, cuerpo sedente. Muslo, cadera, escote, seno, cabellera. Belleza carnal. Forma encarnada inmediata (aunque intocable) de un deseo que ha andado errando a la deriva durante décadas y kilómetros. (Más los que todavía vendrán, antifonó desde la sombra el mayor entre nuestros poetas menores).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta que en otra parada anónima del bus, la mujer bajó, y adiós. Sin despegar los labios, sin levantar el rostro, sin mirar, sin voltear a ver, sin un solo parpadeo de soslayo para atrás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para nunca sin falta también suceden estos lances. Aporías anatómicas. Frutos estériles del ocio de nuestra mirada pasajera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Think about somebody else.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;RETRATO DE TRES POR CUATRO:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Caramba. Por ahí anda aquel amigo, pero ahora es evangélico, predicador, de manga larga y de corbata, con la Biblia prensada en el sobaco, hijo predilecto de Dios, aguantámelo vos. Pero esperate no más unos quince días, en cuanto arranquen las fiestas patronales, en cuanto aquel se acuerde del olor del vicio, ahí no hay quien lo ataje ni le imponga rienda cuando rompa por lo más tupido del cañaveral, hasta desembocar intoxicado en cualquier sumidero, en cualquier cauce o botadero de basura. Aunque, por el momento, él anda en las bienaventuranzas, bajo el alero del tabernáculo, metido en celo con una de aquellas tres hermanas Berenjenas. ¿Vos las conocés?”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ENTRE LAS MEJORES FAMILIAS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“El es gay, lo que pasa es que es la mano derecha de nuestro Ministro de Defensa, está casado con una sobrina del Presidente de la República, es fiscal de una asociación escolar de padres de familia, es diácono de su iglesia, ultrellista, catecúmeno, y además es de la junta directiva de Ética y Democracia, comandante del cuerpo de bomberos, presidente del Club de Leones y miembro de número de nuestra Academia de la Lengua. Entonces no se puede declarar abiertamente homosexual”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ju 201108 Tgp.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1.    Escribir es un ejercicio muscular, el frío puntual nos lo demuestra, sumado de última hora a la pericia de nuestro entrenamiento colateral, a los ciclos regulares de nuestro metabolismo pensante (y vos disculpá nuestra indiscreción).&lt;br /&gt;2.    A las cinco y 35 raya el alba, según nuestro reloj de batería, exógeno. Nuestro cerebro es una red de mapas y esquemas, cifras, glosas, referencias, versos, inducciones y deducciones, como si nuestro discurrir caminara como Hölderlin, de arriba para abajo, sin cesar, ida y regreso.&lt;br /&gt;3.    Sobre el colchón de tierra fresca de una maceta, con las cuatro extremidades relajadas a todo lo largo, con lo blanco de la barriga pegado a la humedad remanente, rumiándose un silencio del tamaño de la realidad que lo rodea, medio escondido entre la trama del follaje, casi perdido entre la madeja ambiental de verdes, ocres, sombra natural y grises azulados: nuestro sapo doméstico, estirando una furtiva siesta de media mañana. De cámara fotográfica no disponíamos a mano. No más nos quedó el sapo pintado en la retina.&lt;br /&gt;4.    Respondí, mentalmente, hasta cuatro mensajes que en estos días he recibido por correo, y que me he demorado demasiado para corresponder. Pero ahora, no recuerdo ni media frase, ninguna palabra de mis respuestas espontáneas. ¿De qué nos sirvió?&lt;br /&gt;5.    En cambio, ella había dejado de escribir poesía porque le daba rabia tanta mierda sentimental que se imprimía a mansalva. Pero que no le exigiéramos ejemplos, por favor, porque ella tampoco quería granjearse (así dijo) enemistades mediocres. Sic dixit Nefertiti.&lt;br /&gt;6.    Era otro detalle aprovechable, sonsacarle algunos latinajos a Baudelaire, que por lo demás suelen venir de Quinto Horacio Flaco, de Publio Ovidio Nasón, de Lucano. Genial por ejemplo lo de “laudator temporis acti…” (Horacio, Ars poética, 173).&lt;br /&gt;7.    (Notemos de pasada que nos solazamos en joderle la paciencia al prestigio inmemorial de nuestros silogismos humanos, faltamos a las reglas que determinan su ser en cadena, su causalidad específica. Preconizamos un silogismo especialista en practicar saltos de profundidad, en el cual la necesaria ilación debe atenuar su perfil por debajo de nuestros umbrales perceptivos. ¿Quiénes nos seguirán?).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ju 271108 Tgp.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;PAISAJES CIEGOS QUE ADVIERTE A VECES NUESTRO OÍDO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El frío, que constituye nuestro ingrediente básico, se va pero regresa, se aleja o se aproxima, se nos pega y restriega, crece o mengua bajo la indiferencia de la luna nueva, que cumple con lo propio de su naturaleza. El frío estructura una especie de paisaje que advierten sobresaltados nuestros huesos, mientras que despierta imágenes dormidas en los cauces marginales de nuestra memoria-paquidermo, que es quien nos transporta distraída por aquestos mundos. El frío (radicando uno en la Esperanza, Intibucá, en particular) podría identificarse con nuestros sentimientos de territorio patrio, o hallar vertiente entre nuestras radicales reflexiones sobre los presentes periplos populares de la metafísica de las costumbres. Etcétera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque Gabriel Tadeo Novoa nos aconseja apartarnos de semejantes tonalidades “te-ese eliotianas” que tanto daño han causado en algunos surcos menores de nuestra poesía centroamericana del siglo XX, por ejemplo,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tocar no un cuerpo, sino un sueño que se escurre, que se escapa y encuentra acomodo con sospechosa, con casi disciplinada rapidez entre las branquias o pliegues menores de nuestro olvido matinal, que suele ser opíparo (aparte de declararse, no misántropo, sino antropófago, renegado e infiel, inmunizado contra las religiones y otras ideologías circulantes).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Minucias que esconden nuestras uñas. Minucias también puede (o debe) ser nombre de mujer, lo prometimos. A: Aproximarnos a los consecuentes aires de consideración conjunta, de recapitulación despiadada y de cataclismo universal, que manifiestan, argumentan y disfrutan otros textos que gozan de inmensa popularidad. B: Reconocer los beneficios cuantificables de este nuestro sistema, en funciones, de vigilancia sostenida sobre nuestras menudas cuotas de lectura (y he aquí otra palabra de piedra donde tropezamos con excesiva frecuencia:) cotidiana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque pensar, reflexionar, inducir y deducir, empeñarse laboriosamente en cazar ballenas o en perseguir conclusiones (que da lo mismo) resulta con frecuencia el mayor de nuestros lujos, es decir, en las pausas, cuando dejan de acosarnos como enjambre enfurecido las menudas operaciones de logística que exigen nuestras propias y urgentes tareas (en casa) científicas del presente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Listo. Ya terminó de amanecer este jueves. El frío universal se nos traduce en gorjeos, trinos, chillidos y silbidos desde otro más de esos paisajes invisibles que persisten en existir durante largo rato dentro de nuestro oído.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En un dado momento, dentro del flujo espontáneo de su discurrir, a nuestra célebre conferencista no le vino a la memoria, hasta la lengua, hasta los labios, la palabra “diáspora”, sino otra expresión aproximada e inexacta. La expresión adecuada y precisa prefirió flotar o rebotar a la deriva entre algunas cabezas del público asistente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También por esto mismo había ella dejado de escribir poemas, porque cada vez que volvía a leerlos, renegaba de ellos, se le ocurría destruirlos, o comenzaba a revisarlos y cambiarlos verso por verso, verbo por verbo, adjetivo por adjetivo. Lo que representaba un esfuerzo superior (y una frustración mayor) o igual a los de escribir en cada ocasión otro poema nuevo. Insondables y obstinados círculos viciosos. Aunque ahora a ambos, a vos y a mí misma, nos de risa. Es decir: ¿Porque para qué matarse y sufrir tanto escribiendo poemas, si una puede colmarse de dicha terrenal leyendo los poemas que escribieron otros, y haciendo como si durante algunos lapsos de lucidez los hubiera escrito una misma? Porque a mí también me fascina, me hechiza, me trastorna cómo escribe la Genoveva Taleno, por ejemplo, yo me identifico con ella, totalmente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque, dejame informarte que, desde que amanezco rimador (que, en términos literarios, es como amanecer desnudo, infantil y desvalido), aunque las rimas nos parezcan fáciles, endebles y cajoneras, ya entiendo, ya asumo yo que alguna idea gruesa viene rodando despacio y arrastrando peñas y pedruscos por los canales internos de mi-nuestro metabolismo, en su camino hacia los umbrales de su expresión racional, en prosódica lengua castellana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Horas más tarde, caemos en los anillos del anochecer. Nuestro oficio colinda insistente con un complejo hacer nada. Lapsos de coreografía donde el poniente tiñe sus antípodas con leves sugerencias de encarnación, mientras la naturaleza se resigna a la rúbrica que traza un pájaro oscuro y anónimo, que ejercita su geometría entre copa y copa de verdor, allá, al extremo, mientras brota el martilleo constructivo, que persiste en un eco imaginario del piano de Misja Mengelberg. ¿Lo oíste? Cincel contra bloque de concreto, démosle fuelle y martillo. Ninguno de nuestros teléfonos celulares se propone como garantía definitiva. Pero algo debe quedar del impulso que agita nuestras resacas alcohólicas, o que desnuda nuestras descargas apenas sentimentales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otra cosa tampoco se no ocurrió, así de urgencia.  Se nos agotó el margen entre lo prosaico y lo sublime.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;DICIEMBRE 08&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuestro sapo doméstico burila y despeja su imagen, en el chato perfil erguido: el ojo desproporcionado, una perla negra que palpita vigilante, viva en la cara de piedra; en el semblante incrédulo: el gongorino rictus escéptico. Enseguida, cuello abajo, imitando el color de la tierra, la caja respiratoria y digestiva, forrada por la piel áspera, arenosa y volcánica. Para rematar el dibujo posterior en la sencillez de sus ancas musculares, recogidas en predisposición para un salto de profundidad, siempre en ciernes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;PERVERSO ESCOTE&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otro escote que miré desde mi altura, un escote rebosante, un escote insultante, que era como una bofetada en la definición de nuestro género. Intenté olvidarme inmediatamente de aquel escote criminal, aun sospechando que la memoria me podría traicionar en el primer descuido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi 101208 Tgp.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CONTORSIÓN Y FRACTURA DEL SILOGISMO CLÁSICO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1.    Me avergüenzo y reprendo a solas por el crecimiento de unas ilusiones repentinas, montadas distraídamente sobre unas casuales coreografías pseudos románticas (por apellidarlas de algún modo). Aunque por la misma lógica podría avergonzarme del crecimiento inmoderado de mis uñas. &lt;br /&gt;2.    Si bien todo se procesa dentro de aquellos territorios cuya defensa radica en el arte de no existir. Discreciones de las que no le doy noticia a nadie. Casos herméticos intestinos, rotondas ciegas.&lt;br /&gt;3.    Aunque reconozco que existen maneras menos enrevesadas de redactar versos. &lt;br /&gt;4.    Durante el resto del tiempo me aseo, me visto, me siento, camino y actúo (es la palabra clave) como persona cuerda, equilibrada y sensata. No doy bandera.&lt;br /&gt;5.    De todas maneras, antes de comenzar a escribir me domina cierta náusea, como si me provocaran pereza anticipada las necesarias contorsiones de una redacción legible. Como si me fatigara precozmente el esfuerzo de desentrañar y desplegar unas ideas remolonas.&lt;br /&gt;6.    Porque debemos considerar siempre nuestro tecleo como respuesta a un mandamiento pitagórico. Por principio, no concebimos una escritura ociosa. (“Although you see me reagging all the time…”).&lt;br /&gt;7.    Título del experimento: contorsión y fractura de nuestro silogismo clásico. Y que el mismo Aristóteles de Estagira reviviera en la persistente paciencia de nuestros ademanes demostrativos, durante los trabajos paralelos de su reconstrucción alternativa, algunas veces inversa.&lt;br /&gt;8.    En cambio, nos acercamos a la página 665 de las Oeuvres Complétes, de Baudelaire, donde terminaremos de leer Le Peintre de la Vie Moderne. Lectura que mucho ha madurado nuestros esquemas de atención.  M. G, por un momento pensamos que pudiera ser Monsieur Gericault, pero no. M. G, es un artista imaginario. Aunque se citan los títulos de sus obras, se analizan sus actitudes frente a las mayores disyuntivas morales que confronta un artista. Sumemos nuestras dudas razonables a lo mucho que deberemos descubrir al cabo de nuestra segunda lectura, dentro de dos o tres meses.&lt;br /&gt;9.    Porque el descubrimiento más sorprendente, pareciera ser que, antes de verterla por escrito, la lógica que ha encadenado necesariamente estos párrafos previos no existiera más que como mera irritabilidad orgánica (para que por lo menos, en otro mundo, nos entendiera GWF Hegel). Porque en lo personal se nos antoja un fenómeno rarísimo. ¿Desde dónde nos brotan estos peregrinos enlaces lógicos? Es decir, lo más absurdo de toda lógica parece ser la puntualidad impredecible y temperamental (es la palabra clave) de sus apariciones y desapariciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lu 151208 Tgp.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;EL COLMILLO RECIO DE LA RUTINA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1.     Olvidé, doctora, agregar que, al desvelo recurrente, debemos sumarle ciertos miedos que aparecen de madrugada, inconscientes terrores físicos relacionados con los mecanismos de la respiración, las fosas nasales entupidas que me obligan a roncar como un remolcador cargado de caimanes que remontara bajo una despiadada tormenta las corrientes confabuladas de los ríos Sikia, Mico, Rama y Prinzapolka. Aparte de cierta claustrofobia inducida, situaciones claustrofóbicas representadas en comedias baratas, capaces de provocarnos una incomodidad tan presente que nos exime de discutir su realidad.&lt;br /&gt;2.     Despierto y orino por primera vez entre la una y media y las dos y media de la madrugada. (¿Por qué la una y media no reivindican un artículo plural? Porque uno y medio, uno y tres cuartos, uno y nueve décimas, son todavía formas anómalas de nuestra errática y temperamental primera del singular). A veces, en dos tandas, uno consigue orinar entero ese porcentaje excedente que a la vuelta de muchos sueños le estaba sobrando a nuestra neta e ineludible primera persona del singular &lt;br /&gt;3.     Con cierta frecuencia leo entre las dos y las cuatro o las cinco a.m. Hora en que repica el arco reflejo de nuestro subsistema urinario por segunda vez. Orino no solamente con seriedad sino con cierta unción evocativa, con aires de grave concentración física y mental, como si por un instante empuñara en la mano la raíz y la brújula de toda poética contemporánea, habida cuenta de nuestras coordenadas históricas y geográficas actuales.&lt;br /&gt;4.     De lo que leo y releo, usted debería estar enterada hasta por los medios masivos de comunicación, aunque también puede ilustrarse este tema con algunos selectos párrafos previos, si resultara, para servirle a Dios, necesario.&lt;br /&gt;5.     Esta es nuestra rutina cotidiana (otra palabra que acá por casa nos tienen prohibido utilizar demasiado. Sabiendo hasta la saciedad que en algún momento de nuestro relato, apología o discurso a las naciones nonatas, nos resultará ineludible). ¿Usted había visto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi 171208 Tgp.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;DE BUZOS Y DURMIENTES&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1.       Resulta impresionante la cantidad inmensa de material mental que podemos procesar en sueños. Movidos no sólo por ese afán natural de anticipar las acechanzas de nuestros futuros contingentes, sino por un esmero experto en planificar a priori, por proceder en orden, por trasladar lo resumido mentalmente a redacciones que corregimos una y otra vez sobre la marcha, asegurándonos de paso para cerrar párrafo y capítulo, de acuerdo al estricto ritmo biológico que prescribe el final espontáneo de nuestros sueños (cotidianos). Así llegamos lejos, hasta remotas vecindades de lo paradójico, lo absurdo y lo monstruoso, no resulta tan difícil. Hasta cierto punto donde comenzamos a regresar en el proceso de nuestros caminos metabólicos, orientando nuestra singladura hacia las fronteras del despertar. Es de notarse, que son estos caminos de regreso los que capta y reproduce con mayor viveza nuestra memoria anfibia. Aunque su prolongado entrenamiento impulse su naturaleza muscular, atlética, a perseguir los perfiles fragmentarios de las camadas más profundas. Un hombre dormido puede ser idéntico a un buzo (obviando o metaforizando caprichosamente la escafandra, el pulmón de acero, las mangueras umbilicales y la demás parafernalia del equipo imprescindible), por esto mismo resulta lógico que quien duerme exija una ración extraordinaria en su consumo del oxígeno amniótico del sueño. Lo más natural es pues que este hombre ronque, como una marsopa a la deriva de una resaca alcohólica, como un motor fuera de borda de 48 caballos de potencia en estampida submarina. Total, cuando despierta, habiendo bien dormido y mejor soñado a pierna suelta, este hombre es siempre uno que ya viene muchas veces de regreso. Ida y vuelta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Do 281208 Tgp.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;NUESTRAS EQUIVALENCIAS ONÍRICAS&lt;br /&gt;SUELEN ENGENDRAR APORÍAS DIURNAS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1.    Recupero cierta fuerza para reproducir algunos sueños. Había yo ideado un archivo, un distingo tomista, una separación mental que resolvía el orden, la estructura de una serie de otros archivos anteriores que hasta entonces habían andado dispersos, distraídos, incongruentes. Tomaba alguna que otra fotografía digital, en primer plano, para completar imaginariamente algunos baches aparentes de mi discurso en ciernes. Pero, total, gozaba yo de la sensación de alivio y bienaventuranza que suelen producir los propósitos completos y los problemas persistentes una vez resueltos. Por lo demás, la anécdota conjunta (aunque sus vértebras se desarticulaban progresiva y aceleradamente de nuestra memoria anfibia) se había tratado en suma de un movimiento lógico y gradual, como suben o bajan escaleras o esclusas transoceánicas las premisas de un silogismo de Marcel Duchamp.&lt;br /&gt;2.    A última hora, ya en los umbrales de nuestra prosaica vigilia, revisando una vez más el hilo de toda la trama precedente, descubríamos un  ligerísimo defecto de lógica (una “aporía” habría dicho Zenón de Elea, una “antinomia” habrían señalado los kantianos) en la configuración de aquel archivo donde podrían haberse contradicho en sus finalidades nuestros afanes selectivo e inclusivo. Porque si todo el espectro de lo general cupiera de repente en una sola celdilla de lo particular, habría sido igual a que el conjunto universal de aquella realidad pudiera ser, con sólo pestañear, igual a nada.&lt;br /&gt;3.    Entonces desperté.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;GOLPES DE PECHO.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La próxima vez que me corresponda hablar en público, debo aprovechar para explicar que padezco (y hasta sufro, a veces) de la manía irreprimible de auto corregirme minuciosa y obsesivamente, paso tras paso, palabra tras palabra, frase por frase. Mientras se trate de teclear redacciones, esta manía resulta un hábito de utilidad esencial, herramienta de primera mano, que nos pertrecha con un valioso instrumental para procurarnos sutiles delicias lúdicas, además. En contrapartida, me provoca espantosas frustraciones siempre que me he visto en la necesidad ineludible de hablar en público,  renunciando así al derecho que me asiste de volver atrás cuantas veces quiera sobre mi discurso escrito, y corregir, sustituir, tachar, eliminar o agregar a destiempo todo lo que se me pegue en gana. Nuestros lectores, por tanto, siempre salen ganando la ventaja de tragarnos un tanto más filtrados, más potables, casi precocidos. (Aunque, como dijo el señor K, en El Médico Rural, esto último también puede resultar una engañosa apariencia).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ENERO 09&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ju 010109 Tgp.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1.   Desaprovechamos la ocasión que la bisagra del fugitivo fin de año nos brindaba para practicar mudanzas radicales (o cuando menos, drásticas) en nuestro metabolismo evolutivo. Procedemos en la consecución de nuestras rutinas vigentes. (Así, con ese cuento, hemos venimos produciendo los más grotescos y deleznables versos que a lo largo del camino se pudieron enredar entre los cordones de nuestros zapatos).&lt;br /&gt;2.   Mis terrores nocturnos, amén de notablemente leves y discretos, aparecen limpios de implicaciones religiosas o, en general, supersticiosas. Son meramente físicos, proceden al margen de mis rémoras de culpabilidad (margen de navegación lentísima), para seguir consecuentes con nuestro apego fanático a los lenguajes metafóricos. Su punto de mayor delicadeza logra unos chisporroteos de contacto con las cuerdas de donde cuelga nuestro insomnio ritual, y da en susto. Estos sobresaltos son lo más incómodo de todo el circuito. De ahí que nuestra vida nocturna aparezca cundida de baches, lagunas y archipiélagos boscosos. &lt;br /&gt;3.   Como una cuadrilla de roedores que inspirados desmenuzan toda la materia aprovechable que cae al alcance de sus instrumentos naturales, la mastican, la ingurgitan y le dan curso analítico-metabólico, por ardua o insípida que les resulte a sus aparatos gustativos y digestivos. Desde que el olfato o el mero instinto (que a veces coinciden en una misma fecha y lugar) les hubieran franqueado la circulación. Así proceden unas neuronas zurdas dentro de mi cabeza, a las que a veces considero extrañas, es como si estuviera desconociendo muy despacio mi propia figura en unos espejos demasiado pequeños.&lt;br /&gt;4.   ¿Dónde estaban estas mismas ideas anoche, cuando quise escribir pero no se me ocurrió nada?&lt;br /&gt;5.   Porque un poeta de verdad nunca debe despegar los labios, ni mucho menos inducir sus falanges al tecleo abnegado, a menos que su lengua o que sus dedos vengan empujados desde el fondo (desde el fondo de sí, arrodillados, enfermos, gordos y tristes como Pablo Neruda), urgidos por la presión brutal de unos ineludibles versos. Debe ser algo igual o sumamente parecido a consumir ocho litros de cerveza sin levantarse de la mesa al mingitorio, o como viajar 245 kilómetros de carretera sin asfalto, en un transporte de tercera clase, aguantando además unas rollizas ganas de cagar, si usted disculpa este tipo de comparaciones.&lt;br /&gt;6.   Porque curiosamente nuestros terrores refrenan y moderan su presión arterial en cuanto trasponemos umbrales y damos inicio a nuestra cadena de performances oníricas (aunque recurramos a esta otra palabra detestable, pervertida y devaluada: “onírico”. Si no es que, a lo mejor, todo el léxico, la prosodia y la sintaxis de estas redacciones sean en el fondo detestables. Pero ¿de qué otra manera evitar la desaparición de nuestras esforzadas reflexiones?). Quiero decir, que una vez dentro del sueño, envueltos en las mallas de su trama, asumidas y engullidas sus ficciones flagrantes, suelo proceder mediante frío y mesurado cálculo, con una rigurosa capacidad de raciocinio, que en la vigilia sólo soy capaz de alcanzar y de ejercer en momentos excepcionales, y muchas veces con el auxilio de algunas sustancias levemente tóxicas, no siempre consentidas o toleradas por nuestros códigos penales.&lt;br /&gt;7.   Se rueda enero, sol, cámara y acción. Se percibe apenas el chirrido lubricado con que se arrastran en “traveling” unas nubes retrasadas, como colosales cerebros de elefante despercudidos con detergente comercial (elegí vos la marca). (Las nubes trasnochadas ignoran que desde ayer se nos terminó el año pasado). Mientras el resto del universo desconfía de esos falsos cambios o progresos ficticios que solemos celebrar tanto los humanos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6899508618582775261-3986416177853767643?l=donaldoaltamirano.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://donaldoaltamirano.blogspot.com/feeds/3986416177853767643/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6899508618582775261&amp;postID=3986416177853767643' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6899508618582775261/posts/default/3986416177853767643'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6899508618582775261/posts/default/3986416177853767643'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://donaldoaltamirano.blogspot.com/2009/01/carta-para-navegar-otro-fin-de-ao.html' title='Carta para Navegar Otro Fin de Año'/><author><name>donaldoaltamirano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01706105849795729447</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='33' height='26' src='http://1.bp.blogspot.com/_b5rwxNw0OxE/SMMTv6LwlbI/AAAAAAAAABQ/PL2FsUB9C4g/S220/Donaldo+Altamirano.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6899508618582775261.post-6564160386419021394</id><published>2008-10-13T13:57:00.000-07:00</published><updated>2008-11-24T19:39:59.810-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Arte'/><title type='text'>ARTE</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_b5rwxNw0OxE/SStzbuy7hnI/AAAAAAAAAGM/63wdpwB7TL0/s1600-h/postal+donaldo.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5272434709022606962" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 237px; CURSOR: hand; HEIGHT: 400px" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_b5rwxNw0OxE/SStzbuy7hnI/AAAAAAAAAGM/63wdpwB7TL0/s400/postal+donaldo.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;ARTE&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sexta Bienal Centroamericana de Artes Visuales en Tegucigalpa, Honduras&lt;br /&gt;&lt;a href="http://impreso.elnuevodiario.com.ni/2008/11/22/suplemento/nuevoamanecer" target="_blank" rel="nofollow"&gt;http://impreso.elnuevodiario.com.ni/2008/11/22/suplemento/nuevoamanecer&lt;/a&gt; portada&lt;br /&gt;&lt;a href="http://impreso.elnuevodiario.com.ni/2008/11/22/suplemento/nuevoamanecer/9649" target="_blank" rel="nofollow"&gt;http://impreso.elnuevodiario.com.ni/2008/11/22/suplemento/nuevoamanecer/9649&lt;/a&gt; texto&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.chinapost.com.tw/art/2004/06/14/49754/Artist-village.htm"&gt;http://www.chinapost.com.tw/art/2004/06/14/49754/Artist-village.htm&lt;/a&gt; china Taipei Artist Village&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://expo100.wordpress.com/donaldo-altamirano/"&gt;http://expo100.wordpress.com/donaldo-altamirano/&lt;/a&gt; Fotografia&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.cibersivas.net/pages/66_jpg.htm"&gt;http://www.cibersivas.net/pages/66_jpg.htm&lt;/a&gt; Fotografia&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.cibersivas.net/pages/67_jpg.htm"&gt;http://www.cibersivas.net/pages/67_jpg.htm&lt;/a&gt; Fotografia&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.cibersivas.net/pages/65_jpg.htm"&gt;http://www.cibersivas.net/pages/65_jpg.htm&lt;/a&gt; Fotografia&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.cibersivas.net/index1.htm"&gt;http://www.cibersivas.net/index1.htm&lt;/a&gt; expo 100 Managua&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6899508618582775261-6564160386419021394?l=donaldoaltamirano.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://donaldoaltamirano.blogspot.com/feeds/6564160386419021394/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6899508618582775261&amp;postID=6564160386419021394' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6899508618582775261/posts/default/6564160386419021394'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6899508618582775261/posts/default/6564160386419021394'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://donaldoaltamirano.blogspot.com/2008/10/otras-exposiciones.html' title='ARTE'/><author><name>donaldoaltamirano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01706105849795729447</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='33' height='26' src='http://1.bp.blogspot.com/_b5rwxNw0OxE/SMMTv6LwlbI/AAAAAAAAABQ/PL2FsUB9C4g/S220/Donaldo+Altamirano.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_b5rwxNw0OxE/SStzbuy7hnI/AAAAAAAAAGM/63wdpwB7TL0/s72-c/postal+donaldo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6899508618582775261.post-6069363099597442455</id><published>2008-09-21T21:16:00.000-07:00</published><updated>2008-10-08T15:50:51.412-07:00</updated><title type='text'>Exposiciones 2008</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_b5rwxNw0OxE/SNf9T1rH-iI/AAAAAAAAAFU/RA4Y3zni4q0/s1600-h/P1070196.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5248942407990901282" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_b5rwxNw0OxE/SNf9T1rH-iI/AAAAAAAAAFU/RA4Y3zni4q0/s400/P1070196.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_b5rwxNw0OxE/SNf84iUSgtI/AAAAAAAAAFM/NZSChGPrUDU/s1600-h/P1070204.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5248941938938381010" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 433px; CURSOR: hand; HEIGHT: 341px" height="266" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_b5rwxNw0OxE/SNf84iUSgtI/AAAAAAAAAFM/NZSChGPrUDU/s400/P1070204.JPG" width="189" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_b5rwxNw0OxE/SNf1lU6BitI/AAAAAAAAAE8/gdx02LqW_bw/s1600-h/Metamorfosiles+13-SEPT.-2008.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5248933912339647186" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" height="428" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_b5rwxNw0OxE/SNf1lU6BitI/AAAAAAAAAE8/gdx02LqW_bw/s400/Metamorfosiles+13-SEPT.-2008.jpg" width="268" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://impreso.elnuevodiario.com.ni/2008/09/20/suplemento/nuevoamanecer/9262"&gt;http://impreso.elnuevodiario.com.ni/2008/09/20/suplemento/nuevoamanecer/9262&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6899508618582775261-6069363099597442455?l=donaldoaltamirano.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://donaldoaltamirano.blogspot.com/feeds/6069363099597442455/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6899508618582775261&amp;postID=6069363099597442455' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6899508618582775261/posts/default/6069363099597442455'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6899508618582775261/posts/default/6069363099597442455'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://donaldoaltamirano.blogspot.com/2008/09/exposiciones-2008.html' title='Exposiciones 2008'/><author><name>donaldoaltamirano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01706105849795729447</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='33' height='26' src='http://1.bp.blogspot.com/_b5rwxNw0OxE/SMMTv6LwlbI/AAAAAAAAABQ/PL2FsUB9C4g/S220/Donaldo+Altamirano.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_b5rwxNw0OxE/SNf9T1rH-iI/AAAAAAAAAFU/RA4Y3zni4q0/s72-c/P1070196.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6899508618582775261.post-5507872895344397820</id><published>2008-09-15T15:47:00.000-07:00</published><updated>2008-10-08T15:48:33.828-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Galeria Codice 12 abril 2007'/><title type='text'>Exposiciones 2007</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_b5rwxNw0OxE/SNAsujqUkfI/AAAAAAAAAEM/Rp0do90CGnQ/s1600-h/anagnorisis.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5246742744244982258" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_b5rwxNw0OxE/SNAsujqUkfI/AAAAAAAAAEM/Rp0do90CGnQ/s400/anagnorisis.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_b5rwxNw0OxE/SNArX9-7JbI/AAAAAAAAAEE/4Qwsn1rAodM/s1600-h/anagnorisis.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Laprensa.com.ni&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Suplemento Literario.&lt;br /&gt;Anagnorisis&lt;br /&gt;12 abril 2007 galeria codice&lt;br /&gt;Galeria Codice&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://www-ni.laprensa.com.ni/archivo/2007/abril/14/suplementos/prensaliteraria/pintura/pintura-20070413-2.shtml"&gt;http://www-ni.laprensa.com.ni/archivo/2007/abril/14/suplementos/prensaliteraria/pintura/pintura-20070413-2.shtml&lt;/a&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Marcaacme en Galeria codice&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://www.marcaacme.com/blogs/analog/index.php/2007/04/11/donaldo_altamirano_en_codice"&gt;http://www.marcaacme.com/blogs/analog/index.php/2007/04/11/donaldo_altamirano_en_codice&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El gris de Taipei.&lt;br /&gt;La Prensa Literaria 14 de abril. 2007&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www-ni.laprensa.com.ni/archivo/2007/abril/14/suplementos/prensaliteraria/pintura/pintura-20070413-1.shtml"&gt;http://www-ni.laprensa.com.ni/archivo/2007/abril/14/suplementos/prensaliteraria/pintura/pintura-20070413-1.shtml&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6899508618582775261-5507872895344397820?l=donaldoaltamirano.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://donaldoaltamirano.blogspot.com/feeds/5507872895344397820/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6899508618582775261&amp;postID=5507872895344397820' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6899508618582775261/posts/default/5507872895344397820'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6899508618582775261/posts/default/5507872895344397820'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://donaldoaltamirano.blogspot.com/2008/09/anagnorisis.html' title='Exposiciones 2007'/><author><name>donaldoaltamirano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01706105849795729447</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='33' height='26' src='http://1.bp.blogspot.com/_b5rwxNw0OxE/SMMTv6LwlbI/AAAAAAAAABQ/PL2FsUB9C4g/S220/Donaldo+Altamirano.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_b5rwxNw0OxE/SNAsujqUkfI/AAAAAAAAAEM/Rp0do90CGnQ/s72-c/anagnorisis.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6899508618582775261.post-7234069332255955093</id><published>2008-09-06T16:55:00.000-07:00</published><updated>2008-10-12T17:20:32.187-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Pinturas Donaldo'/><title type='text'>SAVIA FLUYENTE</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_b5rwxNw0OxE/SPKT--EXcHI/AAAAAAAAAGE/tpnWMJ7Z0Tg/s1600-h/TRIUNVIROTE-2002.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5256426425117274226" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_b5rwxNw0OxE/SPKT--EXcHI/AAAAAAAAAGE/tpnWMJ7Z0Tg/s400/TRIUNVIROTE-2002.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ESPECTRO SINFÓNICO VECINAL&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es este uno de esos momentos cuando la naturaleza evidencia un comportamiento de conjunto, un sentido orquestal, una lógica sinfónica que va más allá de lo meramente sonoro, para inmiscuirse sin escrúpulos en la esfera de lo visual. Porque hoy por ejemplo no trinan los pájaros ni cantan las gallinas, en cambio amanece nublado y lluvioso, blurred colors on the air. Para no hablar de las tristezas que chorrean el alma de los toreros, los carteros, los aprendices de panaderos, los soldadores autógenos y los visitadores médicos de las comarcas rurales, señor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por otra parte (que es todavía la misma parte de siempre) unas ideas muy desgastadas, muy erosionadas por una aburrida tristeza, dan vueltas y vueltas alrededor de sí mismas, como si su desconsuelo fueran las aceras del parque parroquial de Ocotal, o de Santa Cruz de la Sierra, si usted prefiere, señor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cambio, cantan sus sueños unas canciones que habría que acompañarlas con escofinas, con transformadores de alto voltaje, con perforadoras neumáticas, con palas mecánicas, con motosierras en escuadrón. Para luego sumarlas al estruendoso saldo infernal de nuestros vecinos del fondo, que existen dueños de un radio con cuatro bocinas, que perfectamente se ubicarían en el peor de los círculos de tortura del más allá, sin timidez ni desmedro, señor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Mañanita del jueves 150695).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;UN CABALLO ES UN CABALLO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Miserere di me, gridai a lui…”&lt;br /&gt;(Dante, Inferno, I, 65)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Saben las piedras de palo unas historias que ningún transeúnte sospecha. Una vez pasó un mendigo que se llevó en un costal todos los años en que vos nunca volviste (dijo el bolero), arrulladora de mi sobaco. Dentro de un sobre aéreo se llevó todo el cielo que cabe debajo de los puentes de Tegucigalpa, y regresó meses después con la lengua ciega por la sal de unos versos, en el extremo de la misma inmensidad que ya sabemos todos. Mientras duraban los calores y los sudores (nada más por rimar) de mil novecientos exactamente cuándo, precisamente entonces.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Existe una manera de alcanzar la dicha que tampoco tiene ruedas. Y existe que cierran de madrugada las cantinas favoritas de nuestro corazón, dijo el bolero. Cuando el correo no necesitaba ni caminar tan lejos, después que degollamos al caballo de la posta, con motivo de las fiestas de diciembre y acaso por capricho del destino, dijo el bolero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquel mendigo en realidad no era nadie, al mismo tiempo que era tu otro yo, que viene a ser lo mismo. Sus herramientas eran el almuerzo con fideos, la vida con espuelas, y los programas filantrópicos que tampoco nos consuelan, para variar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ninguno tampoco piensa inútil precaver que hasta los mendigos imaginarios sepan bailar el ajedrez, como sólo saben los buenos. Para este fin resultan tan eficientes nuestras ciudades. Pero al que le falten alas (para entendernos, aunque fuera de soslayo) tampoco hay que despreciarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después regresó el caballo, con el capricho de sus tripas alojadas en un estuche especial. (Los caballos siempre regresan. Por eso nadie los mueve de aquellas páginas donde están). Cuando está todo así, tan apretado y casi maduro, apenas podemos conversar con tanto ruido que sucede a nuestro alrededor, mientras los ríos llevan agua hacia donde la gente tampoco se preocupa por averiguar. (Tal vez porque ya se sabe, desde la escuela primaria, que todos los ríos corren apresurados hacia el océano).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desvelados lectores de la Biblia, bautizadores anónimos de infinitos mundos, tropezadores de todas las aceras de este siglo, ¿cuántos capítulos inéditos habremos cocinado de puntillas? ¿Cuántos millones de puntos y seguido nos darían el fruto de una sola respiración? Mientras no exista aquel viernes que nos limita por frontera. Mientras no termine de acabársenos el mundo, porque ese día llegará, dijo el bolero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estas letras (desesperadamente sin música) piden auxilio. Pero que no lo note nadie. Mucho menos aquellas personas que tampoco nos pudieran misericordiar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y allí estarán los menesterosos, velando por la salud del caballo durante las cuarentenas y las cuaresmas de su primera comunión, a todo lo largo del verano y la primavera, junto con el ombligo feroz de los tiburones y el aliento épico de las tarjetas postales. Por que ese es su oficio. ¿No es verdad? Un caballo es un caballo, por mucho que sudara el culo de nuestro Quevedo y Villegas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En otras palabras, cuando vos advirtás que dos albañiles conversan trepados en un andamio, poneles las dos orejas y dales todo tu corazón, dijo el bolero. Porque los albañiles en el andamio están más cerca de Dios, y desde su divisadero pellizcan el cuero de los animales mayores de la Verdad ("avec ses anges pleurantes" como dijera aquel) con mejor modo y mucho más maña que aquellos que tanto hemos estudiado para evangelizar al nivel de las aceras y las cunetas. No lo dudés.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Atentamente, tu vigilante, tu penitente, tu ánima en pena:.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pedro León Carvajal.&lt;br /&gt;(el firmador)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Noche del viernes 090695). &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6899508618582775261-7234069332255955093?l=donaldoaltamirano.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://donaldoaltamirano.blogspot.com/feeds/7234069332255955093/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6899508618582775261&amp;postID=7234069332255955093' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6899508618582775261/posts/default/7234069332255955093'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6899508618582775261/posts/default/7234069332255955093'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://donaldoaltamirano.blogspot.com/2008/09/los-trinitarios.html' title='SAVIA FLUYENTE'/><author><name>donaldoaltamirano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01706105849795729447</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='33' height='26' src='http://1.bp.blogspot.com/_b5rwxNw0OxE/SMMTv6LwlbI/AAAAAAAAABQ/PL2FsUB9C4g/S220/Donaldo+Altamirano.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_b5rwxNw0OxE/SPKT--EXcHI/AAAAAAAAAGE/tpnWMJ7Z0Tg/s72-c/TRIUNVIROTE-2002.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6899508618582775261.post-2039281141839146101</id><published>2008-09-06T16:41:00.000-07:00</published><updated>2008-09-16T15:53:57.764-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='SAVIA FLUTYENTE'/><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_b5rwxNw0OxE/SNA4zQkR-2I/AAAAAAAAAE0/MU7vHnpK6J8/s1600-h/TRANSMIGRACION%20POR%20EQUILIBRIO[1].jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5246756019158252386" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_b5rwxNw0OxE/SNA4zQkR-2I/AAAAAAAAAE0/MU7vHnpK6J8/s400/TRANSMIGRACION%2520POR%2520EQUILIBRIO%5B1%5D.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;ELLA ES LIBRE&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Me provoca urticaria oírla hablar horrores contra "la burguesía". Como si ella misma no estuviera amarrada por todos lados (por relaciones directas de consanguinidad) con lo más graneado entre los propietarios de los exclusivos repartos residenciales y de los centros comerciales del distrito sur capitalino. En el fondo, a las horas decisivas, en las situaciones cruciales, ella también reproduce las actitudes básicas, los modales, la moral, la ideología, el lenguaje y hasta los tics nerviosos de aquella gente. Son situaciones que te marcan, para toda la vida. Son manchas indelebles, que no se borran simplemente a causa de una empecinada manifestación de voluntad, o por la fuerza irreprimible de tu temperamento."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Claro, ella ha luchado por liberarse, por emanciparse. Se viste, se despeina y se maquilla como una gitana (como una pelandusca vagabunda, opina su mamá), sale sola, se pierde, no regresa, trasnocha, baila descalza, se emborracha, fuma hierba brava, y luego resulta metida en enredos maritales con poetas peso mosca, con pintores mariguanos, con baladistas sin oficio, con rocanroleros, raperos y otros especimenes de juglares y saltimbanquis. Así, en ese tren de vida, ella resuelve su existencia autónoma durante largas temporadas, persiste alejada de su circo familiar. Así se aventura fuera de la reserva ecológica de su lujoso reparto residencial, así explora otros mundos, otras dimensiones de la realidad, y así logra sobrevivir durante algunos meses por su cuenta y riesgo propios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por lo menos mientras no le va tan mal, porque cuando la vida le propina algunos bofetones demasiado brutales, cuando la tratan a patadas y empellones aquí en estos inframundos, ella regresa cabizbaja y contrita hasta el redil doméstico. Sufre la humillación de fingirse arrepentida. Acepta pasivamente cambiar de aspecto, de actitudes, de maquillaje y de vestuario. Entonces languidece, sufre en silencio de insondables depresiones. No sería ninguna sorpresa si en una de tantas le diera por el misticismo, si terminara presa y convicta en una cadena de devociones, penitencias y retiros espirituales. Si no es que, durante una de esas lagunas de desaliento, termina casada con algún besugo de saco, corbata, automóvil del año y tarjetas de crédito Visa y Mastercard”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(abril de 1990)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;REGRESO DE GRANADA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dos mujeres morenas conversaban a tu lado, mientras afuera discurrían, en escalonadas perspectivas, las propuestas de paisaje que filtraban las ventanillas de aquel bus, en el que regresaste esta mañana de Granada. Que el mango rosa estaba a un peso la docena, aseguró una de ellas, pero que la gente ni así de barato lo quería. "Es mala carga el mango", concluyó la otra, como quien hubiera dado con las raíces de un proverbio. Vos les mirabas las manos curtidas y callosas a las dos mujeres. Una de ellas debería andar alrededor de los cincuenta, la otra tendría acaso veinte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mujer joven contaba ahora el caso de un chofer de bus que no había querido aceptarle pago por el transporte de su canasto de frutas, ni tampoco por el pasaje de su niña. Desde que me dijo "Ahí después nos arreglamos", yo ya sabía que no me iba a cobrar. Lo que no me figuraba era lo que después, en cambio, el muy lépero quiso exigirme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras afuera desfilaban los exacerbados verdes del paisaje. Era temprano, estaba todo húmedo de rocío, la tierra, las piedras, los follajes. Desfilaban raudos: postes, pétalos, peñascos, explanadas, pastizales, paredones, pequeños puentes, terraplenes. Todo forrado de unos verdes como tejidos minuciosamente a mano. Una tropilla de vacas era arriada por el trote ocioso de unos caballos sueltos, que con el hocico casi empujaban a las reses por las grupas. Caballos, vacas, paisajes quedándose a lo lejos, que parecieron haber cabido en la palma de tu mano. Rimas peregrinas, imágenes errantes, figuras de lenguaje que andaban sueltas rodando por el mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(martes 230791)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;EL AMOR CONCRETO&lt;br /&gt;(tocata y fuga)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La existencia material de nuestro amor se concreta, se definen los tornillos del término, se perfila y refina su concepto, se ponen en marcha sus engranajes y correas de transmisión, funcionan sus compresores y centrífugas, giran sus rodillos y filtran animadamente sus rejillas, resuella en bloque la estructura de su planta física, palpitan sus mecanismos de recuperación de desechos, se concentran sus tanques de oxidación en un reposo ferviente y febril.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De tal manera, que vira amor nuestra pitanza apresurada y exigua, son amor las rutinarias faenas cotidianas, son amor las sillas giratorias, las archivadoras y las gavetas de los escritorios, son amor unas esquinas de corredor donde doblamos apresurados, son amor el desvelo, la fatiga, y el tedio habituales, es amor la playa de estacionamiento, el portón del garaje, los baches del pavimento, la apasionada combustión interna de los motores, es amor el solazo veraniego, son amor el calor, el sudor y el polvo. Y son amor puro los engranajes que mueven la maquinaria industrial que despereza los légamos hondos de nuestros sueños olvidados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque nuestro amor, además de haber precisado de cuarenta quintales de hierro en varillas de construcción de ¾ de pulgada, de veinticinco libras de alambre de amarrar, de 146 quintales de cemento, de 48 láminas de cinc (de 24 pulgadas de largo), de sesenta cuartones de madera de cedro (de tres pulgadas de ancho por cinco varas de largo), de quinientos cincuenta estribos para columnas de cuatro varillas, más veinte docenas de alacranes de hierro, treinta y nueve libras de clavos de tres pulgadas y diez libras de clavos de cinc, ocho litros de tapa-goteras, 16 camionadas de arena, catorce metros de grava, 64 metros cuadrados de ladrillos mosaicos y dos mil cuatrocientos bloques de arena... Nuestro amor ha necesitado igualmente de licitaciones, de proyectos, de presupuestos y de contratos, de asambleas y talleres, de agendas, de colaboraciones interinstitucionales, de una amplia base social, de sindicatos y líderes sindicales, de metas y de programas, de estadísticas y cláusulas, para no hablar de sentidas (y resentidas) reivindicaciones de género.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es así que nuestro amor actual se ha nutrido y ha crecido, hasta alcanzar un tamaño que a veces pareciera adulto, voluntarioso y tenaz. Irreversible e incontrovertible. Aunque poco después mengua bajo la luna nueva, languidece y retrocede en resaca, se desvela, tiene ojeras, padece de malos humores y de agruras. Sin encontrar para nada explicaciones ni justificaciones exactas. Se arrincona unos lapsos, se escabulle, se huraña, tararea sus solfas menores, se distrae, titubea de brújula, y al final se aburre, se fastidia, y ansía emigrar, se desespera por cambiar de elenco y anhela inmensamente mudar de escenario. Hasta que termina odiando minuciosamente los términos originales de su primera definición. Entonces, da la media vuelta, y “se va con el sol cuando muere la tarde”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Persiste durante un tiempo indefinido un timbrar infructuoso de teléfonos, en unas plantas físicas desoladas, como si algún huracán les hubiera borrado violentamente los letreros que identificaban sus paredes, y como si el amor difunto hubiera quedado esperando que algún violinista, tísico o leproso, viniera algún día a rebautizarlo con la celebridad póstuma de uno cualquiera de sus valses.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Sábado 180395).&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6899508618582775261-2039281141839146101?l=donaldoaltamirano.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://donaldoaltamirano.blogspot.com/feeds/2039281141839146101/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6899508618582775261&amp;postID=2039281141839146101' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6899508618582775261/posts/default/2039281141839146101'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6899508618582775261/posts/default/2039281141839146101'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://donaldoaltamirano.blogspot.com/2008/09/ella-es-libre-me-provoca-urticaria-orla.html' title=''/><author><name>donaldoaltamirano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01706105849795729447</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='33' height='26' src='http://1.bp.blogspot.com/_b5rwxNw0OxE/SMMTv6LwlbI/AAAAAAAAABQ/PL2FsUB9C4g/S220/Donaldo+Altamirano.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_b5rwxNw0OxE/SNA4zQkR-2I/AAAAAAAAAE0/MU7vHnpK6J8/s72-c/TRANSMIGRACION%2520POR%2520EQUILIBRIO%5B1%5D.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6899508618582775261.post-5620206303046291090</id><published>2008-08-31T07:58:00.000-07:00</published><updated>2008-10-08T15:55:33.216-07:00</updated><title type='text'>Donaldo Altamirano. en El Nuevo Amanecer Cultural</title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_b5rwxNw0OxE/SO06Ud9XuRI/AAAAAAAAAF8/lcXoK_-IzNA/s1600-h/cmr3.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5254920463525067026" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_b5rwxNw0OxE/SO06Ud9XuRI/AAAAAAAAAF8/lcXoK_-IzNA/s400/cmr3.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://impreso.elnuevodiario.com.ni/2008/08/30/suplemento/nuevoamanecer/9126"&gt;http://impreso.elnuevodiario.com.ni/2008/08/30/suplemento/nuevoamanecer/9126&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Jorge Luis Borges&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://impreso.elnuevodiario.com.ni/2008/08/09/suplemento/nuevoamanecer/9003"&gt;http://impreso.elnuevodiario.com.ni/2008/08/09/suplemento/nuevoamanecer/9003&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Jose Saramago&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://impreso.elnuevodiario.com.ni/2008/06/28/suplemento/nuevoamanecer/8734"&gt;http://impreso.elnuevodiario.com.ni/2008/06/28/suplemento/nuevoamanecer/8734&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Carlos Martinez Rivas&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6899508618582775261-5620206303046291090?l=donaldoaltamirano.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://donaldoaltamirano.blogspot.com/feeds/5620206303046291090/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6899508618582775261&amp;postID=5620206303046291090' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6899508618582775261/posts/default/5620206303046291090'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6899508618582775261/posts/default/5620206303046291090'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://donaldoaltamirano.blogspot.com/2008/08/donaldo-altamirano-en-el-nuevo-amanecer.html' title='Donaldo Altamirano. en El Nuevo Amanecer Cultural'/><author><name>donaldoaltamirano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01706105849795729447</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='33' height='26' src='http://1.bp.blogspot.com/_b5rwxNw0OxE/SMMTv6LwlbI/AAAAAAAAABQ/PL2FsUB9C4g/S220/Donaldo+Altamirano.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_b5rwxNw0OxE/SO06Ud9XuRI/AAAAAAAAAF8/lcXoK_-IzNA/s72-c/cmr3.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6899508618582775261.post-6975423619917620696</id><published>2008-08-27T20:03:00.000-07:00</published><updated>2008-09-22T13:46:32.698-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='La escritura deidad sumeria'/><title type='text'>VERSOS VILES</title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_b5rwxNw0OxE/SLbWRYNHwmI/AAAAAAAAAAw/gCCUtTmfPaU/s1600-h/ORACULO+B.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5239610810535756386" style="FLOAT: right; 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Reticencias, desánimos,&lt;br /&gt;acideces del temperamento, tramas&lt;br /&gt;pasionales, enamoramientos que envejecen,&lt;br /&gt;progresiones geométricas todas&lt;br /&gt;de pura vacuidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La escritura, deidad sumeria, todo lo tiñe,&lt;br /&gt;lo raya, lo resume, lo raspa o lo salpica.&lt;br /&gt;Desaparece un rostro, desaparece&lt;br /&gt;el parpadear de una mirada, desaparece&lt;br /&gt;la plenitud de un seno, desaparece&lt;br /&gt;la curva de una cadera. Hasta que&lt;br /&gt;triunfa al fin la neutralidad,&lt;br /&gt;arquera y auriga, invicta&lt;br /&gt;en silenciosas batallas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando anochece, el escriba anhela,&lt;br /&gt;exhausto, agonizante, que la escritura,&lt;br /&gt;deidad sumeria, le sobreviva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;PERFIL SOBRE DOS RUEDAS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Agraviado por el perfil de&lt;br /&gt;la Realidad,&lt;br /&gt;en abstracto, me duelo solo,&lt;br /&gt;sin el auxilio de ningún idioma.&lt;br /&gt;Circulo sobre la pista&lt;br /&gt;de unos vastos disimulos&lt;br /&gt;que se encadenan porque sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Navego, avanzo,&lt;br /&gt;floto a la deriva en las aguas&lt;br /&gt;del anonimato común. Receso&lt;br /&gt;activo, constituyo margen,&lt;br /&gt;eslabono&lt;br /&gt;secuencias interinas,&lt;br /&gt;mientras regresamos&lt;br /&gt;al temperamento de otra normalidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Objetivamente, apenas soy nadie,&lt;br /&gt;aún para mí. Me reconozco&lt;br /&gt;en primer lugar&lt;br /&gt;montado en esta bicicleta,&lt;br /&gt;me identifico, me afirmo&lt;br /&gt;por el esfuerzo de mis cuadriceps&lt;br /&gt;femorales, antes que por el asentamiento&lt;br /&gt;de unas ideas elevadas, o por el vuelo&lt;br /&gt;de unas complicadas nociones&lt;br /&gt;de conjunto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Existo entre mis pies y mis pedales.&lt;br /&gt;Sufro de fugaces impaciencias&lt;br /&gt;que nuestras ruedas&lt;br /&gt;fragmentan al milímetro.&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_b5rwxNw0OxE/SNgDCTJe6UI/AAAAAAAAAF0/6igCOPQMkcs/s1600-h/P1070226.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5248948703734982978" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 193px; CURSOR: hand; HEIGHT: 546px" height="546" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_b5rwxNw0OxE/SNgDCTJe6UI/AAAAAAAAAF0/6igCOPQMkcs/s400/P1070226.JPG" width="193" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;PERFIL DE NUESTRO LADO ZURDO&lt;br /&gt;(Conclusiones a ras de medianoche) &lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_b5rwxNw0OxE/SNgAB33Mf9I/AAAAAAAAAFk/duqrsANjp_A/s1600-h/P1070226.JPG"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Que vos, abominable híbrido,&lt;br /&gt;conocías apenas una Magna Lógica&lt;br /&gt;y una sola Metafísica de las Costumbres:&lt;br /&gt;la lógica del apetito sin paciencia,&lt;br /&gt;y la metafísica del hartazgo sin saciedad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que a vos te fascinaba el gran grotesco,&lt;br /&gt;que ese era tu género específico,&lt;br /&gt;vinculado al expresionismo alemán,&lt;br /&gt;en prosa, en verso y en dibujos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vos trataste de explicar,&lt;br /&gt;de justificar tus irregularidades:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Lo que sucede es que tengo ojos,&lt;br /&gt;mi amor, no se me escapa nada,&lt;br /&gt;el gran grotesco me busca,&lt;br /&gt;me asedia en todas partes,&lt;br /&gt;me prefiere, me persigue”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Además somos, con los alemanes,&lt;br /&gt;los noruegos y los holandeses,&lt;br /&gt;anatomistas rigurosos todos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No mentimos”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero tampoco esta vez dijiste nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quedó así.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CUANDO UNA HOJA DE PAPEL&lt;br /&gt;DA COLETAZOS Y CHORREA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un poema, me parece, debería&lt;br /&gt;ser un fragmento de diálogo&lt;br /&gt;con unas deidades primitivas,&lt;br /&gt;anteriores a la invención&lt;br /&gt;de los idiomas y las religiones,&lt;br /&gt;anteriores a la misma individuación&lt;br /&gt;de los seres vivos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez pensada esta verdad&lt;br /&gt;dentro de un cuarto oscuro,&lt;br /&gt;con puertas y ventanas cerradas,&lt;br /&gt;nuestra inspiración comienza a farfullar,&lt;br /&gt;fluye tumultuosa, entrecortada,&lt;br /&gt;hasta que emergen aquí y allá&lt;br /&gt;unas crestas de frase sin cuerpo.&lt;br /&gt;O viceversa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tales concreciones de nuestra vocación&lt;br /&gt;tienden a procesarse luego sobre unas delgadas&lt;br /&gt;láminas de papel. Lo cual se nos antoja&lt;br /&gt;un oficio tan egipcio,&lt;br /&gt;aunque ya haya pasado de moda esta manera&lt;br /&gt;absorta de contemplar aquello que tampoco&lt;br /&gt;se encuentra a nuestro alrededor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De repente nuestras frases se enlazan&lt;br /&gt;por puro instinto de afinidad prosódica,&lt;br /&gt;mientras el escriba compone su figura,&lt;br /&gt;para asestarle al aire algunos palos de ciego...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y al final, prendido en el extremo de un cordel&lt;br /&gt;que enlaza y anuda nuestro anzuelo&lt;br /&gt;da coletazos y chorrea como un pescado&lt;br /&gt;nuestra especie monstruosa de poema.&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_b5rwxNw0OxE/SNgA7AMMpGI/AAAAAAAAAFs/rBcV857n6A0/s1600-h/P1070183.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5248946379363755106" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 208px; CURSOR: hand; HEIGHT: 504px" height="454" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_b5rwxNw0OxE/SNgA7AMMpGI/AAAAAAAAAFs/rBcV857n6A0/s400/P1070183.JPG" width="208" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;(Pero en caso que sucediera lo contrario,&lt;br /&gt;sería siempre mejor que lo explicaran otros).&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6899508618582775261-6975423619917620696?l=donaldoaltamirano.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://donaldoaltamirano.blogspot.com/feeds/6975423619917620696/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6899508618582775261&amp;postID=6975423619917620696' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6899508618582775261/posts/default/6975423619917620696'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6899508618582775261/posts/default/6975423619917620696'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://donaldoaltamirano.blogspot.com/2008/08/versos-viles.html' title='VERSOS VILES'/><author><name>donaldoaltamirano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01706105849795729447</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='33' height='26' src='http://1.bp.blogspot.com/_b5rwxNw0OxE/SMMTv6LwlbI/AAAAAAAAABQ/PL2FsUB9C4g/S220/Donaldo+Altamirano.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_b5rwxNw0OxE/SLbWRYNHwmI/AAAAAAAAAAw/gCCUtTmfPaU/s72-c/ORACULO+B.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6899508618582775261.post-3280890686084091204</id><published>2008-08-27T19:53:00.000-07:00</published><updated>2008-08-28T08:59:37.996-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='NOTAS CRITICAS'/><title type='text'>OMBLIGO CIEGO DEL UNIVERSO</title><content type='html'>&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;EL OMBLIGO CIEGO DEL UNIVERSO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Anotaciones de lectura sobre las Obras (In)-Completas en un solo volumen, de Borges Acevedo Jorge Luís (1899-1986), (Alianza Editorial, Madrid, 1974).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Un hombre se propone la tarea de dibujar el mundo. A lo largo de los años puebla un espacio con imágenes de provincias, de reinos, de montañas, de bahías, de naves, de islas, de peces, de habitaciones, de instrumentos, de astros, de caballos y de personas. Poco antes de morir, descubre que ese paciente laberinto de líneas traza la imagen de su cara”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(J. L. Borges, “El Hacedor”, 1960)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con los ojos ardidos de desvelo, agotamiento y garambainas pre-sentimentales peleé por leer las esforzadas gimnasias de trasnoche de Borges. El viene juntando poco a poco sus pedazos de una región mítica. Lo que este mismo Buenos Aires por donde callejeaba pudo haber sido en su infancia. En la infancia mítica de la ciudad, quiero decir. Vemos cómo, desde una inquietud planteada en verso en los primeros dos libros (Fervor de Buenos Aires, 1923; Luna de enfrente, 1925), desde una actitud descriptiva, paisajista local, a la manera de Maurice Utrillo, se va pasando, en el tercer libro (Inquisiciones, 1925) a profundizar en prosa, a aprovecharse de su propia plataforma primeriza, en unos desarrollos anecdóticos o teóricos nutridos por mucha riqueza de subsuelo. Y estas construcciones de dos pisos, Jorge Luís las puebla de gente, de personajes renombrados o anónimos (que a veces es lo mismo). Así, viene cimentando un espeso suelo semántico, y sobre la superficie borda nuevas acrobacias estilísticas, con una soltura magistral en el malabarismo de las connotaciones múltiples que le ofrece nuestro idioma.&lt;br /&gt;2&lt;br /&gt;En el terreno literario, Borges es una comprobación y un hallazgo. Ya explicaremos luego. En cuanto a sus empecinamientos por empantanarse en ciénagas filosofantes, éstos serían merecedores del sumario cadalso que Borges, a su hora, destinara para menospreciar la sal gruesa del caracol dariano. Sentencia de ciego, a quien siempre supondremos, de algún modo fatal, más cerca de la justicia.&lt;br /&gt;Impresiona por demás aquel otro empeño juvenil por urdir la patraña de “la argentinidad”. Mentira sobre mentira, cada vez más perfecta, hasta que resulte infinitamente incontrovertible, aunque nunca llegue a ser verdad completa, sino ficción colectivamente necesaria, conveniente para nuestro engendro, para el Frankenstein de la nacionalidad. Endriago colosal, hijo del subconsciente colectivo y de la retórica patriotera, aunque un tanto trasnochado siempre, respecto al ritmo de los relojes europeos.&lt;br /&gt;3&lt;br /&gt;Borges todavía, 300 páginas leídas. Superamos un escollo farragosísimo, la región más empinadamente erudita, la de más evidentes ambiciones intelectuales (y por eso mismo, a veces, la más fácilmente vulnerable). Nos adentramos por un terreno de referencias filosóficas conocidas. Lo que sería apenas relectura, pero ahora con nuevas perspectivas. Por aquí habría un codo, un viraje radical, un corte conviccional, contenido entre el fárrago de estas últimas deposiciones filosofastras, y los alegatos precedentes. Es decir, notemos una apostasía de la argentinidad lugonesca, evaristocarriegana. Aquí se vuelven evidentes (señores ciegos, que me estáis espiando) varias puntas de secuencia: Una, por la internacionalidad deliberada de los temas, por la escogencia del título de este libro de 1935 (Historia Universal de la Infamia). Dos, por cierto cinematografismo erudito y literario. Quiero decir, que toda esa escenografía louisianense de Lazarus Morell se nos antoja libresca y artificial, paisajes de plástico teñido y de cartón pintado, puro truco escenográfico. Lástima que sea así. Cuando aquel muchacho exhumador de Evaristos, Estanislaos y Macedonios, argentinista, argentinizado y argentinizante convicto, comenzaba a simpatizarnos, él decide renunciar sumariamente a sus anteriores posiciones de principio.&lt;br /&gt;4&lt;br /&gt;¿Qué se proponía Borges con tan empecinado quemar de pestañas contra tanto texto filosófico? ¿Conseguir una simple aunque ardua familiaridad? ¿Dotarse con eruditos tonos doctorales? Honrar la herencia de sus lecturas inglesas infantiles, nos alega usted. Resulta conmovedor que este argentino, sin ninguna pasión por las ejercitaciones musculares, ni por la religión de los estadios y los hipódromos, vaya quedando ciego de tanto leer a Orígenes, a Séneca, y luego el Parménides, la República, la Etica Nicomaquea, los comentarios de Averroes, y encima Leibniz, Condillac, Hume, Berkeley, Nietzsche, Schopenhauer, más todas las traducciones inglesas de Homero y de Las mil y una noches, las fantasías cosmogónicas de Olaf Stapledon, las sagas nórdicas, las antiguas literaturas germánicas; y todavía, por si fuera poco, las obras completas de Thomas de Quincey, Carlyle, Wilde, Chesterton, Johannes Becher, los cuatro tomos de correspondencia de Gustave Flaubert, más Dante, Ariosto, Cervantes, Quevedo, Shakespeare and company, “y otros etcéteras y etcéteras”.&lt;br /&gt;Jorge Luís exhibe estas proezas, estos alardes de vitrina de erudición. Además de enlazarnos con aquel mundo bibliófilo rubendariano, o de Leopoldo Lugones (con su culta señora al lado, como en la epístola de nuestro Rubén). Borges salta al palenque listo y peinado para competir en las exposiciones internacionales, como nuestro campeón en extravagancias de lector maratonista americano. Pero esto es pura vitrina. Otra historia es preguntarse (favas fora) ¿a qué se aplican en concreto esa erudición pantagruélica y esa aparatosa maquinaria conceptual, pergeñadas en tan enconadas lecturas filosóficas? Se destinan al examen, en primer lugar, de sus mismas tripas. Una vez que la argentinidad, como concepto axial, ha culminado en apostasía. O, lo que de repente puede ser lo mismo, a la reflexión sobre (o contra) toda clase de espectros inocuamente universales, en abstracto: el Tiempo, el Mal, la Eternidad, la Muerte, Dios, las Pasiones del Alma. Todo con iniciales mayúsculas, como sucede entre alemanes.&lt;br /&gt;(Todo esto lo pensaste más dormido que despierto, con las convicciones tan revueltas y confusas como los mismos cabellos de tus parietales, con la cabeza giratoria hundida en el légamo soñoliento de la almohada, con la mente empapada por la espuma amniótica de tus sueños recientes. Fueron estas ideas las que te dieron el clarinazo de urgencia, para que te levantaras a escribir, a determinar el saldo y los cocientes de estas primeras 300 páginas de Jorge Luís Borges, consumidas en un mes de lectura).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;5&lt;br /&gt;Nuestro personaje ficticio es un belletrista criollo que relee obsesivo y admira con ojo crítico a Jorge Luis Borges, hasta el punto de salir a conversar a la terraza con su fantasma, en las noches de plenilunio, de perseguir policialmente las menudas intrigas de su propio entorno, o de discutir con la sombra espectral del autor de Las Ruinas Circulares, durante largos callejeos al crepúsculo, mientras examina y consigna mudanzas, reticencias, fijaciones características, en el semblante de las barriadas de su propio vecindario.&lt;br /&gt;“Por qué usted, Borges, habría podido ser ciudadano masayés?”&lt;br /&gt;“Por laborioso y por falaz, por golillero, por alegador, y por fachentamente ingenuo al final. Porque acaso mordemos el fruto más logrado de toda su fragua ambigua e híbrida, filosofante y mitómana, cuando (en la página 451 de sus precoces Obras (in)-Completas) repasamos el relato Las Ruinas Circulares. Nos encontramos ahí con una ficción limpia, pulidamente aséptica, despojada del lastre de aquella retórica bibliotecaria, bibliófila y bibliomaníaca, que emborrona el fárrago de sus páginas previas. (No sin la excepción de ligerísimos deslices, estamos de acuerdo). En total, en las páginas precedentes, reunimos un cúmulo de fatigosos ejercicios espirituales, que tampoco parecieron dar más resultado que recamar los pormenores de un oficio que bien podría ser más simple, sin necesidad de apelar a justificaciones extremistas”.&lt;br /&gt;“Su reino, Borges, es apenas un precario interregno, una franja, una filera de playa, asentada en algún punto neutral, ubicado a medio camino entre los grandes piélagos de la literatura y la filosofía. No man’s land. Lo suyo, Borges, no es carne ni es pescado, pero es capaz (en cualquiera de ambos casos) de vendernos gato por liebre. Aunque… ¿no se pierde usted un poco demasiado en ejercitaciones puramente estilísticas? ¿No debería usted haber tenido más cuidado con las desastrosas autopsias que podrían practicar, encima de sus restos literarios, los estudiantes de las facultades filosóficas, maestro?”.&lt;br /&gt;6&lt;br /&gt;Tus reparos, lector sabido, son en cambio estilísticos. Fijate bien. Borges, leído en bloque, en orden, en dosis congestivas, podría resultar menos aburrido que incómodo. Un escritor que en la mayoría de las ocasiones nunca termina de encontrar el hilo literario. Con el agravante de que parece complacerse con dejarse arrastrar inerte hacia falsas disertaciones profesorales, hablando desde el ombligo del centro cosmopolita de un universo enano, que yace al alcance de nuestros bolsillos. Discurso dirigido, por lo tanto, a un público “universal”. Para todo lo cual no se necesita pasaporte, ni reivindicar pertenencia a ningún tiempo, ni clase social, ni familia, ni partido político, ni secta religiosa, ni suelo patrio alguno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De todas maneras, nacionalidad, familia, religión, partido, todas son puntadas que se dan de sí, inexorables, y que se nos hilvanan espontáneas, por sí mismas.&lt;br /&gt;7&lt;br /&gt;Vigésimo noveno día de esta cuaresma. Lectura madrugadora: Borges todavía. Al llegar a la altura de la página 460 y tantos, la redacción borgiana pareciera haber partido de una de tus más entrañables preocupaciones de escritor. ¿Vos mismo no urdiste alguna vez (que fueron varias veces) unas anécdotas abstrusas que, en medio de su inocencia estilística, habrían sido morfológicamente idénticas? Leés ahora estas páginas borgianas, así entendés y asumís la sensata economía de esfuerzo que significó no concretar aquel acto fallido de tu imaginación.&lt;br /&gt;Borges llega a demostrar una rara virtud, no que cada historia sea idéntica a las que la preceden o suceden, no es ni siquiera que haya un estereotipo, unos garabatos infantiles, arcaicos, dominando el fondo de cualquier redacción adulta. Pero algo de eso se insinúa siempre. Conozco las voces de esa lógica desolada, escondiéndose debajo del fantasma redactor de los más respetables ciudadanos de aquellos sures, de aquellos pagos australes.&lt;br /&gt;Por debajo, entre líneas, insiste una anécdota solapada, simple y testaruda, que subyace sofocada por todos los disfraces superficiales aparentes: la realidad plañidera de un ciego que interroga tercamente al mundo por las razones últimas de su destino. Un ciego que ha debido renunciar al alto cargo hereditario que le habrían legado los Daríos, los Lugones, los Huidobros, los Carriegos, los Groussac, los Macedonios, para hundirse en las tinieblas y penumbras progresivas de su propio laberinto, de su infierno personal, pagadero a plazos. Por tanto: A la mierda la argentinidad. Jódase la argentinidad y jódanse los argentinos. Hablemos, en cambio, del hecho trascendente de la ceguera universal, insistamos en el ombligo ciego donde se concentran todos los significados del Universo. O sea, analicemos las costillas, el bofe, las tripas y otras vísceras de nuestro personal destino.&lt;br /&gt;Se trata pues, en suma, de la misma tesis que defendía el doctor Teofrasto Talavera. A saber: que toda la literatura de este mundo gira empecinada alrededor de dos o tres temas ineludibles. Lo demás es asunto de metonimias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Desierto Municipal de Managua, marzo de 1993;&lt;br /&gt;Desolaciones de Tegucigalpa, agosto de 2008).&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6899508618582775261-3280890686084091204?l=donaldoaltamirano.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://donaldoaltamirano.blogspot.com/feeds/3280890686084091204/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6899508618582775261&amp;postID=3280890686084091204' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6899508618582775261/posts/default/3280890686084091204'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6899508618582775261/posts/default/3280890686084091204'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://donaldoaltamirano.blogspot.com/2008/08/ombligo-ciego-del-universo.html' title='OMBLIGO CIEGO DEL UNIVERSO'/><author><name>donaldoaltamirano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01706105849795729447</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='33' height='26' src='http://1.bp.blogspot.com/_b5rwxNw0OxE/SMMTv6LwlbI/AAAAAAAAABQ/PL2FsUB9C4g/S220/Donaldo+Altamirano.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6899508618582775261.post-8321067940871801716</id><published>2008-08-27T19:48:00.000-07:00</published><updated>2008-09-06T17:13:37.064-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Paginas arrancadas'/><title type='text'>PAGINAS ARRANCADAS A UN CUADERNO DE PINTOR</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_b5rwxNw0OxE/SMMcpDNDBiI/AAAAAAAAABw/lGpNJG-DOaQ/s1600-h/LA+SANGRE+SE+FILTRA-2002.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5243065882749634082" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_b5rwxNw0OxE/SMMcpDNDBiI/AAAAAAAAABw/lGpNJG-DOaQ/s400/LA+SANGRE+SE+FILTRA-2002.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;1991&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;BOSQUEJO DEL PINTOR ELDIFONSO MAXILAR DE CABALLO&lt;br /&gt;y otras anotaciones menores&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. EL HOMBRE DEL BRAZO LARGO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miércoles 230191&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llueve polvo, ha llovido polvo durante toda la mañana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El viento provoca una muchedumbre de ruidos sin persona, desmelena follajes, empuja una tabla floja que cae y golpea contra el piso, retuerce las chirriantes láminas del techo, arrastra hojas secas que recorren los enladrillados raspando como fragmentos de afiladas uñas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La voz de los follajes soliloquia entre pausas, mientras los chirridos de las láminas simulan un diálogo de quejumbres, un sofocado alegato de ofensas, pujidos, reclamos, gruñidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuchicheos indeletreados del universo contra sí mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo -como si tampoco existiera- pienso en vos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Algo será, algo habrá sido lo que chirriantemente alegaban entre sí estos metales sarrosos restregados contra los herrumbrados clavos. Lo mismo acaso que te dirán todas las cosas de este mundo, cuando yo ya no esté".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;marzo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bulbo raquídeo del viernes 080391&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Regreso de unos sueños precarios, al desvelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No pude resolver los problemas inmediatos. Todo fue saliendo bien hasta llegar a cierto punto, hasta algún objetivo cuya persecución se volvió fuga, empeño obstinado de alguna fuerza anónima por fastidiar el conjunto de mis expectativas. Trama urdida en contra de los más sentidos empeños de mi voluntad. Rotundo fracaso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para quien debiera proponerse estar siempre preparado para dejar esta vida: poca cosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué hago mientras tanto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El desvelo vuelve a abandonarme en unos bordes de llanto. Vagos dolores de cabeza, mal humor, sentimiento general (o por lo menos teniente coronel) de fastidio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Para quién cuento estos cuentos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para aquel único interlocutor que me quedaría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Regreso a la falta de paz de mi desvelo, a sentirme infeliz, paciente de indefinidas penitencias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me ofende el desamparo de no encontrar definidamente una voz que me ilumine y sosiegue.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;abril&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Noche del lunes 290491&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He dibujado durante todo el día. Y me he sentido bien mientras mis dedos acariciaban hilos sueltos, retazos desanudados de los sueños que he tenido anoche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He dibujado durante toda la mañana, hasta el momento en que el hambre hiciera vértice con el desvelo. Tuve entonces pretexto para almorzar. Después dormí, durante hora y veinte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A las dos de la tarde estaba de nuevo dibujando. Regresaban los hilos sueltos de mi sueño a cosquillearme entre las neuronas ociosas. ¿Qué habría sido lo que casi vi mientras pintaba? Umbrales de unas revelaciones harto sencillas: mi destino y yo, a solas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dibujé entonces durante casi toda la tarde, hasta que casi no hubo luz, y era hora de regar las matas sacando el agua de un balde y aventándola con una palangana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mojada, la tierra se fue tiñendo de otro color oscuro. Ese color, esa humedad de la tierra sabían algo que conservo muy guardado en mi silencio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;****&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Respirando recorro el filo de cierto indescifrable vértice. Voz que debo guardar hundidamente en mí. Borrado, desaparecido para quien o quienes serían verdad mis únicas palabras, sostengo estos remedos de realidad en la yema de todos mis sentidos. Mientras me fugo por las venas abiertas de mi voluntad. Alas que escondemos los cercenados de nuestro olfato, excesivamente sutil. Así flotamos sobre la cresta de los confines, avanzando de pecho contra las puntas calurosas del verano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;mayo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mediodía del primero de mayo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta las orejas metido en mis tintas. L' homme a quatre mains, avec son cheval a l' envers. La intuición me empieza a funcionar como una máquina de guerra. Esta madrugada he hecho el camino inverso: he meneado la esfera de los sueños, hasta el punto de acomodar trenzados los hilos sueltos que ahora anudan mis dibujos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Anochecer del domingo 260591&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cae a pique aquella tinta sombría de los ángeles sobre la desolación de los techos de Managua. Finalmente no habría pasado nada, pintor, cara de cartulina mojada por las lluvias que se fueron. Vos volvés al círculo cerrado de tus meses anónimos, plazos vanos, reflexiones inútiles, sentimientos que flotaron sin alcanzar orilla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por amigarte tanto con los pigmentos de unos colores, te has reñido y enemistado con las palabras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Todo el día, toda la semana quisiste inútilmente escribir. Pero sabías de antemano que luego ibas a detestar no solamente todas las ideas que se te ocurrieran, sino el ángulo mismo en que se encajonarían tus perspectivas).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Basta, lo demás es caminar por calles desiertas, callarse mucho, esperar lo que acaso nunca habrá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Noche del jueves 30 de mayo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pintaste durante la mayor parte del día. Al anochecer ha llovido recio largo rato. Ha vuelto a inundarse varios centímetros el suelo de tu casa. Ningún daño mayor por el momento. Esta vez la correntada de agua terrosa no ha arrastrado libros, dibujos, pinturas, cuadros ni zapatos, ni ha echado a perder nada que vos hubieras dejado sobre el piso. Ahora ya ha pasado, escurren los canales unos hilos de agua todavía gruesos. La energía eléctrica ha fallado a las primeras pedradas del aguacero, escribís a luz de velas. Con todo, te ha quedado chance para asumirte dueño de este lapso, durante el cual hasta podrías darle alguna empujadita a los grandes esfuerzos de teorización que serían consecuentemente necesarios alrededor de un punto, que es más lugar aristotélico que la misma casa donde vivís (si de verdad esta vida fuera vida).&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero digo que he pintado durante la mayor parte del día. Y me ha quedado apenas este lapso para telegrafiar velozmente estas señales sin destino cierto. A lo mejor desprovistas de mayor motivo verdadero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pinté durante casi todo el día. Y mi único tema, mi único asunto remacharía alrededor de un punto donde confluyeran el Azar y el Destino. Punto que arañé tercamente con la punta de los pinceles, que teñí empecinadamente con el color que fui sacando de los tubos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Vos sos así, vivís en las profundidades de lo irrelevante, pertenecido a fondo a lo que, indigno del menor esfuerzo de la memoria pública, es tan capaz de historia como lo fue el agua lodosa de teñir los ladrillos de tu actual e insustituible ubicación domiciliar. Pero vos te empeñás en apostarlo todo a las raquíticas posibilidades que, ya por último, le has quedado viendo a tu fantasma de proyecto personal...)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Indecifrable es todo esto que me vas diciendo. Y por puro gusto. ¿Qué te costaba declararlo todo por lo llano?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jódase la posteridad y sus sucesivas poblaciones flotantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Asumí mi trabajo por lo más peladamente áspero, sin plan, sin concepto previo, sin estrategia definida, casi con la pura sed de alcanzar en fuga las ondulaciones coaguladas de mis últimas maniobras a tinta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Para mientras se nos volviera a inundar de agua terrosa el lugar geográfico de nuestro inevitable domicilio).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ataqué pues el trabajo de buscarle fin sensato a una vieja mancha indefinida, partiendo de una orilla de pura indefensión, de total inseguridad. No tengo ninguna idea, aparentemente, de hasta dónde, hasta qué figuras concretas, me propongo llegar. Pero sé que al final vamos a enjuiciar implacablemente el resultado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Decí también que te sostiene la esperanza de que, después de trabajar como bestia durante varias semanas, llegarías espontáneamente a otras perspectivas, desde donde podrías divisar con mayor claridad tus lugares aristotélicos de arribo, tus puntos de llegada, tu destino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras tanto, lo que te queda es comportarte como cualquier apostador supersticioso que lanza a ciegas algunos golpes de dados, y comprobar que tus aciertos, tus hallazgos, tus incidencias sobre el rastro en fuga de lo que parecés buscar, se dan siempre por las volteretas más inesperadas de la Casualidad. De quien siempre hubieras preferido desconfiar).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aparte de que el óleo revela ser un material obstinado. Una materia que ni estira ni fluye con la ductilidad que querrían tus dedos. Se pega en cambio, se estanca en ángulos muy tiesos. No sucede entonces que vos no tengás definidos en la mollera los pincelazos que buscás. Son las costumbres, es el temperamento de los materiales lo que te fastidia con su resistencia, lo que confronta y contradice tus propósitos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces, estás otra vez frente a la tela. Sin inspiraciones fluidas, sin aquella proliferación de ideas, de ritmos, de ademanes certeros que te han acompañado en tus horas de gracia, en otras ocasiones. Sabés sólo que tendrás que trabajar como simple peón, a pico y pala, para llegar hasta donde esperás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;junio&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Anochecido el martes 040691&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Además, mientras pintabas, te has ido quedando sin dinero. Hoy has comido pura harina de maíz y albúmina. ¿Cómo fue posible que hasta hicieras sopa de esas miserias?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Para que vengan ahora cuatro gatos entalcados, revestidos de tribunal, a decirte misa?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Saben los señores jurados de certámenes la trabajosa pesadilla que digirió los colores que agónicamente fui poco a poco extrayendo de los tubos? ¿Sospechan ellos lo duras que estuvieron las tortillas que mastiqué durantes estos meses, mientras mi lucidez y mi susto inaugural no existían todavía para sus eruditas cegueras? Por favor! Arte de verdad es lo que me ha temblado en el forro de las tripas, mientras me acompañaban en coro las carencias, y la certeza de que sólo muy tarde vendrían los olímpicos jurados a concederme la limosna de su "reconocimiento". Por favor!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No quiero "reconocimientos". Por favor, por favor, ignórenme abiertamente. Con la franqueza, con el descaro, con la desfachatez que les expreso mi rencoroso, mi resentido, mi indesagraviable desprecio por su ciencia, señores del jurado calificador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Anochecido el jueves 060691&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Anoche viene Aurelio Monterrey, me invita a emborracharnos. Antes de irse, insiste en llevarse un dibujo a tinta, titulado El Pijudo (realizado sobre cartulina, a partir de un pequeño esbozo de 1976). En cambio, me deja el equivalente de cuarenta dólares, y la promesa de apoyarme con los gastos de montaje de mis cuadros para el certamen de julio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta mañana he ido al mercado y he comprado comida para una semana. Carne incluida, ese lujo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Medianoche del viernes 070691&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tensar una cuarta tela sobre su bastidor. De alguna manera me pareció cruel herir la carne dulce del cedro con las puntas filudas de las grapas. Y los martillazos con que las remataba, llegó a ocurrírseme que los estaba dando sobre la misma cruz de los cristianos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alguien tocó el portón de la calle cuando me había quedado dormido de mi siesta. "Esa manera de tocar es de mujer", me dije, desde antes de levantarme de la colchoneta para ir a ver quién era. No era ninguna de las mujeres que yo hubiera preferido. Pero, de todas maneras, conversamos con mi visitante femenina hasta que anocheció. De cuando en cuando ella levantaba las rodillas, y acomodaba las piernas recogidas en el asiento del taburete, en posiciones que resultaban más bien provocativas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Noche del sábado 080691&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vino una de las mujeres que vos habrías preferido. Única dentro de ella misma. Vos calculabas (además de cavilar lo tuyo) lo que podría pensar la muchacha, y lo que podría entender de todo aquello el hermanito que la acompañaba, mientras vos les ibas explicando las identificaciones posibles de tu tela pintada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al final vino también la madre, y se fueron todos juntos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Think about somebody else.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mañana del domingo 090691&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desvelado, resaquiento, semi congestionado, incapaz de organizar las plumas de ningunas alas, me queda enamorar con la nariz la superficie rasante de los adoquines.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me obsesiono con echar a rodar la motocicleta descompuesta. Así podría inventar la desesperación de ir a otros lugares, que serían tan ningún lugar como este mismo punto geográfico donde me he quedado arrinconado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Noche del martes 110691&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En marcha la máquina de la motocicleta, quemamos un largo hilo de gasolina, hasta llegar adonde tampoco habríamos encontrado nada digno de mención.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mañana del miércoles 120691&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La sonámbula vida de las fanfarrias xolotlanas, en pleno delirio de sus parásitos intestinales y de otros gatos que ni mugen ni trinan, todavía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que vos personalmente querrías dejar claro es que te limpiás el culo con el juicio de los Torquemadas, de éste y de cualquier otro santo tribunal de la inquisición artística.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Anochecer del viernes 150691&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Terminamos esta semana, el planeta girando, el clima lloviendo, y yo pintando. Por eso oscurece temprano, y temprano nos levantamos de la mesa de dibujo. Esta habría sido una buena semana después de todo. Logramos pasar de la primera a nuestra segunda tela al óleo. Lo cual significa que la primera casi podría darse por terminada. Faltaría apenas completar ciertos detalles de afinamiento en las definiciones, que acaso no soy capaz de ejecutar, todavía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pintura resuelta también con herramientas de salvaje. Notoriamente, me he recostado en un acento más bien expresionista, más bien despacioso en los acoplamientos de su sintaxis. No es todavía exactamente aquello que yo estaría más orgulloso de haber pintado, pero, indudablemente, es algo que tenía que pintar, inevitable, para llegar a lo otro, a lo que sólo podré pintar mucho después.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Anochecer del lunes 180691&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta que no hubo más luz diurna estuviste hundido, suspenso, absorto en aquella alquimia de los últimos colores que sacabas de los tubos. El moroso raspar de los pelos del pincel ¿qué te dijo? Hasta cierto punto, te dictó la ejecución de una fórmula de balance tonal, de equilibrio y cópula entre los claroscuros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un pintor es una especie de albañil que redarguye contra una torre de ladrillos en escuadrón (previo corchete), que va sospechando sólo tardíamente la trama de significaciones últimas a las cuales podrían dar lugar sus amasijos de polvo, pintura y sudor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El taller de un pintor es como la cocina de un trasatlántico en el que viaja toda la ciudad dormida debajo de las constelaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta que anocheció, te digo. Lo que ha quedado ahora no tiene palabras, aunque tiene textura, espesor, pesantez, y tarda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;GENEALOGÍA DE LAS DENOMINACIONES&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El nombre de una pintura requiere muchos meses de desvelo, requiere mucha sopa, mucho arroz con frijoles, mucha tortilla, mucha suela de zapato, muchos litros de agua potable, de agua corriente y espuma de jabón para lavar nuestra camisa y nuestros calcetines. Para ponerle nombre a estas pinturas fue necesario pagar cuentas pendientes, cancelar facturas de (por ejemplo) energía eléctrica. Requirió calorías, proteínas, vitaminas, hierro, calcio y fósforo, encontrarle nombre a cada una de estas telas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue necesario que se diera una circulación intravenosa de todo lo que, dentro de una casa, fluye y discurre hacia alguna parte, para orientarlo y concentrarlo hacia el deslizar de las materias colorantes sobre la trama de la lona. Como manan los sueños, como fluyen los sueños, como van goteando los sueños poco a poco sobre la piedra de nuestra memoria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Calorías, facturas, proteínas, remolachas, sueños, carbohidratos, música (que también todos los días nos hace mucha falta) fueron necesarias. Junto con muchísimo desvelo, escudriñando aquellos libros que vos has leído y releído tantas veces, acostado en una colchoneta tendida sobre los ladrillos del piso de tu cuarto... para ponerle nombre a cada uno de estos cuadros de pintura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Anochecer del miércoles 160691.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Trabajás en una franja de decisiones empíricas. Arañando, raspando, acariciando la tela con el pincel. Vos lo que tenés que hacer es seguirle la pista a unas intuiciones totalmente dispersas e informes. En consecuencia lo que aparece sobre la tela no se define más que vagamente, todavía. Vos has abierto un tubo de blanco titanio y has escogido un pincel delgado. A veces más que con la vista pareciera que buscás a tientas, ciegamente, contra la resistencia del tejido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después estás de pie, viendo desde el otro lado del corredor lo que arañaste, lo que raspaste a ciegas con unas largas rayas blancas que se enredan trepadoras entre los tendones de la más amorfa de las primeras figuras insinuadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta que anochece de verdad, y las sutilezas de Martin Heidegger te sorprenden en plena primavera cavernaria, incapaz de resolver las flechas con que habrías derribado y desollado al bisonte de tu supervivencia cotidiana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LA FUGA DE UN ANÓNIMO TOTAL&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El momento en que el anochecer corre sus últimos cerrojos coincide con el conclusivo gotear de tus palabras. En el patio de la casa, la hierba que alfombra el suelo debajo de los árboles se ha quedado callada, la tierra empapada de lluvia se ha quedado callada, el agua mansa de los charcos se ha quedado callada, las piedras, sumergidas debajo del peso de la noche que emboza los contornos, se han quedado calladas, los follajes aéreos, indistintos entre oscuras masas y espesos manchones, se han quedado callados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando nosotros mismos somos carne, hueso y nervio del silencio, le pertenecemos a un todo sigiloso que transcurre y se extingue entre la irrestañable fuga de las horas. “Todo es uno”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;UNOS LADRONES DISTRAÍDOS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El poeta Karl Erlington Rigby Moses ha regresado ayer de Londres. Se aparece a las tres y media de la madrugada llamando al portón de entrada de tu casa. Bare footed, dressed with muddy garments, and stinking of rum like hell. Cuatro gamberros lo asaltaron en un callejón, dice, lo encañonaron con un revólver cuando volvía de la parranda con la que estaba celebrando su regreso. De un empellón lo tiraron al suelo lodoso, lo ablandaron a patadas, se llevaron sus zapatos, sus gafas oscuras con armazón de oro y su billetera con 350 libras esterlinas, cash. Cuando los asaltantes se alejaban a la carrera, Rigby, mostrando en alto el antebrazo izquierdo, les gritó: "Hey! Se les olvidó robarme también este reloj".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero ya los ladrones iban demasiado lejos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Noche del lunes 240691&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hombre del brazo largo. En el cuadro cabían excesivas disyunciones. Opté por unos pigmentos blancos que me habían sido sugeridos en un sueño de la madrugada de anteayer. Total, borramos anchas zonas del esbozo anterior, para que relevaran dos figuras, una cabeza de perfil, y un largo brazo travesaño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La vida es siempre un nudo, gordianísimo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si tu vida entera demuestra no tener sentido, ¿por qué habrías vos de empeñarte en fingir, a fuerza de sintaxis y prosodia, lo contrario?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Anochecer del miércoles 260691&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hombre del brazo largo. Resuelto, rematado en base a la resolución de una cadena de detalles, contra reloj (a contre coeur que hubiera sido). Procesar cierto afinamiento de las tramas, sepultando algunos espacios intencionalmente dejados vacíos en el esbozo de un primer esqueleto. Restando al pormenor las cantidades de alguna tonalidad determinada. Siena quemada, siena natural, ocre dorado, por ejemplo. Buscando afinidades en el lenguaje de colores, en base al cual podrían conversar entre sí -si es que existieran- ese tipo de figuras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por un momento, toda posibilidad de sentido pareció a punto de irse a pique en el abismo del blanco titanio, con el cual fuiste separando unos cuerpos de los otros. La neblina blanca debería convertirse en ambiente alrededor de otras figuras menores, ocupando los intervalos, para darle a la composición espesor, profundidad, perspectiva. Y el ambiente debería devenir paisaje, el paisaje de algún islote firme de nuestra imaginación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero cierto golpe de soslayo sugirió el contorno de una cadera, esbozó el perfil de una cabeza. Entonces dibujaste con un pincel delgado y las tres figuras establecieron polo a tierra, señalaron distancias definibles entre ellas. Esas distancias fueron lo que empujaste hasta el fondo con los despliegues del pigmento blanco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo esto debe parcialmente haber sucedido ayer. Hoy la tónica general fue de afinar, definir, con mayor claridad, algunas zonas de los vestigios de aquel cuerpo único extendido a lo largo del cuadro original, del cual se habían desmembrado estas otras tres figuras, menos el largo brazo travesaño, que estuvo todo el tiempo en la composición, desde el principio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es decir, pareció necesario pulirles el ropaje a las figuras nuevas durante todo el día laboral, con unos pinceles finos, con la pasta de tus tubos de colores. El resto fue imaginar con la pura yema de los dedos, a ciegas, el paisaje de un lugar, que ni Aristóteles mismo habría previsto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una falsa pintura de Gauguin: Las dos niñas de doce y trece años, vendedoras de tortillas (rostros, brazos y piernas pintados con tierra de sombra, con unas pinceladas superpuestas de rosa de madera y tierra de Siena natural, los cabellos lacios y sedosos pintados con rápidos brochazos de negro marfil), paradas ellas enfrente de la reja de tu corredor, junto con otros curiosos, para asomarse a ver qué era lo que vos finalmente estabas pintando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Amanecer del jueves 270691&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Párrafos, se suena uno la nariz y sale un párrafo. Retumbos de lecturas y conversaciones. Remediciones, remeditaciones milimétricas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De buen ánimo, y con aquella lluvia paciente pairando entre nuestra respiración y las nubes del día que después transcurrirá. Nuestro zalbeque cargado con unas piedras raras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Paciente la lluvia, sacándole filo muy despacito a unos colores que de por sí había dejado erosionados el verano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volver a enfrentarse con la lona, restregarla con las borras de la digestión de tus sueños.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cierto personaje insidioso, campeón parroquial de intriguillas fustaneras, bífido de lengua, retorcido y esquivo de figura, jabonoso y sesgado de modales, enclavado siempre en la médula de la mezquina rapiña, escurriéndose por las rendijas de los escritorios, anaqueles, armarios y otros muebles rescatados de los naufragios gubernamentales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Quién es este cortesanillo al que sólo parecen faltarle las zapatillas de charol con hebillas de bufón? La cruda luz xolotlana lo pintaría con el gaznate alargado, la nariz filuda de pajarraco pica tripa, coronado con los bucles lustrosos del mordedor de almohadas. Y henchido secretamente de una perversidad reculadora, enconada y alevosa, de prolongadas fermentaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sabandija que en nuestro medio (con el calor, la humedad y el caldo tropical de numerosas materias orgánicas en acelerado proceso de descomposición) debe fácilmente reproducirse y proliferar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;N. La lagartija blanca, perro-zompopa, ha salido a la zona clara del patio encementado, a temperar bajo el peso sordo de la luz. Vienen los niños, mis alumnos de dibujo y de pintura, entran desde el portón lejano de la calle. La lagartija alza la cabeza, estira el cuello, gira presurosa, corre a refugiarse en sus resquicios en la sombra, al percatarse de un retumbante acercarse de zapatos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las posiciones genéricas, emblemáticas, de la lagartija, encierran en sus actitudes vitales, todas las letras de tu alfabeto de pintor gestual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hombre del brazo largo, encore, suite et fin. Fue hasta hoy que aparecieron los caballos, habitantes lejanos del paisaje. Parecieran la acertadísima apuesta de tus dedos, si tan sólo lograras organizarles alrededor los matorrales, accidentes y depresiones de un ambiente, suficientemente firme para soportar las embestidas de sus galopes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mañana del sábado 290691&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un paciente, un moroso hilo narrativo tendría que hilvanarlo todo, las hojas secas alfombrando el patio, el filo de la luz rebotando contra el vidrio de las persianas, el sisear fugitivo de las lagartijas, el escurrir segundero de las garúas vespertinas, el apagarse manso y paulatino de este día, fingiendo una profunda infinitud en los espejos de los charcos, enlazando los puntos y las comas de las moscas, que joden e incomodan, a su modo, los antebrazos de los dedos que galopan estas teclas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Queda en suspenso un gotear delicadísimo encima de la noche, hojas y tallos mojados por lo que esta tarde pudo haber de lluvia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mañana del domingo 300691&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Anoche, al cierre de edición, cae Aurelio Monterrey. Doblemente, o más, por el equivalente de cien walkers en moneda soluble y plegable, más la espórtula de una cama de laurel blanco jaspeado en ámbar, con tambor de cuero, curtido con todo y los pelos del color overo de la res. Regalo como de soberano pastor en campaña de guerra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;N. Viene uno de tus vecinos, albañil, maestro de obras, y se empeña, a golpe de trago tras trago de ron, en redondearte unos párrafos de narrativa vecinal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Te gustó Jamaica, Armengol?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;julio&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lunes 010791&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al otro lado de la calle, donde la plataforma de las casas era más alta, había una venta. Allá estuviste tomando cerveza, desde allá mirabas a lo lejos tu casa, mientras una tras otra consumías tus cervezas, ¿y qué te importaba a vos el universo entero? Te sentiste libre de responsabilidad hasta por el mismo peso de tu cuerpo. Después, caminaste de regreso, hasta donde en la desolada oscuridad no se miraba nada, y sólo quedaba escribir y escribir, hasta que alguna vez fuera posible lo que, únicamente, de verdad, vos...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En frente de otra tela de las que habías comenzado quién sabe ahora a qué alturas del año antepasado, en blanco y azul, con algunos grises. Si te empeñabas, en cuestión de dos semanas los garabatos más destrabados podías caminarlos hasta serios amagos de sentido. Por muy descabellados, embrionarios, incipientes y desmañados que hubieran sido en sus inicios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pintaste al fin con tanta dedicación porque fuiste llevado a una situación en la cual hacerlo pareció la única manera de alcanzar desde el más elemental hasta el más crudo de tus apetitos y deseos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mañana del martes 020791&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Che dirvi piu?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobre tu cama de soltero se había sentado a conversar la mujer de los sobacos peludos. Digamos que vos ya lo olvidaste. Porque el día de hoy cumpliste cabalmente con tu trabajo cotidiano de olvidar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Deberías estructurar una teoría que hilvanara cada pelo de esos sobacos con cada surco por donde el pincel había estirado las diluciones de la pintura. ¿A dónde habías llegado con aquel desplazamiento de tus apetitos dentro del espacio de aquellas telas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mañana del jueves 040791&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con el aporte de sesenta walkers de Rosa Eleonora Maxilar, hermana mayor del artista, se completa el dinero para comprar los materiales que harían falta para el montaje de los seis dibujos que competirán en el certamen nacional.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El resto de la mañana te dormiste hasta mediodía y treinta, después de haber estado comiendo polvo de cacao con azúcar, y jugando durante un gran rato, acostado en una hamaca con aquellas dos chavalas callejeras. Un día de estos te voy a pintar un retrato, le decís a una de ellas. Mejor me pintás con palabras, dice ella. Voy a decir que te gusta que te aprieten, que te muerdan la nuca, que te hagan cosquillas en el sobaco, y que te den una nalgada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta que vino el vecino fisgón a asomarse a la reja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;AN. Casi ha anochecido, los vecinos del fondo logran que trepe un humo muy azul enroscándose por encima del techo. Otra falsa pintura de Gauguin: bajo la extensa sombra de un palo de mango. Cinco niñas morenas, de entre cuatro y cinco años, jugando alrededor de una cabra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mañana del viernes 050791&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los sueños eran curiosos porque parecían estar, por medio de un proceso veloz y preciso, poniendo en orden miles de detalles que tenían que ver no solamente con tu salud corporal, sino que revelaban pasajes completos, con estructura de diversas escenas de tu vida futura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Procesos de ritmo frenético que se operaban con espantosa precisión en el corazón bueno de todas las cosas. Detalles infinitesimales que te era dado advertir con minuciosa precisión. El color de las cosas podría ser febril, salpicado de rechinantes contrastes, traído a tonalidades francamente ácidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaban reunidos varios factores que hubieran dado pie para calificarlos de pesadillas. Salvo uno, vos no tenías miedo. Con ánimo tranquilo, casi alegre, asististe al demorado, al minucioso desenvolverse y completarse de todas las anécdotas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mediodía del jueves 110791&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya en las orillas del eclipse, Isabel Quijada Carvajal, hermana menor del artista, más algunas sobrinas, ayudaron a Eldifonso a llevar sus cuadros a la galería Praxis. El portón de entrada estaba anudado seis veces por una cadena de hierro, más un cancerbero candado. No le abrimos a nadie, dice el muchacho portero que tenía la llave. "Los miembros del jurado calificador ya están aquí".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero a vos sí te dejaron entrar con tus cuadros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mañana del viernes 120791&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se trataba de otro asunto, pero han regresado las mismas locas que siempre vienen juntas. Se enrollan ambas, muertas de risa, entre los anchos faldones de la hamaca. Desde allá te llaman, gritan tu nombre. "Eldifonso, Eldifonso. Vení a vernos dónde estamos escondidas". Vos no te levantás, seguís escribiendo. "Vengan a ver ustedes cómo me he escondido yo entre las líneas de estos papeles".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tarde del lunes 150791&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dormido, tuviste un pincel fino disolviéndote unos colores transparentes sobre las compactas acideces de tu hígado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Anochecer del martes 160791&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vinieron nuevamente aquellas vagabundas... etcétera. Mientras crecían las plantas, mientras leías las páginas de aquella crónica del fin del siglo pasado. Eso y unas nubes, una puesta de sol, era lo que se miraba desde el agujero donde vos envejecías por puro gusto (porque nadie te había hecho nada). Comenzaste por la tarde tiñendo la textura de una cartulina, y terminaste al anochecer mojando en oscuro el suelo de las plantas. Con dedos artesanos trazaste un círculo. Lo que quedara adentro era el día de hoy, flor sin sal del silencio vidriado del desierto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hurgando con el pincel ensayaste sorprender cualquier amago de figura contra unos veloces reojos. Enfrentaste algo terco, que se negaba a desaparecer, algo a lo que vos quisiste atacar en sus puntos vitales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta que volvió a anochecer, volviste a hundir en oscuridad la sombra de tus plantas, junto con tus nociones de fondo, desdeñosas de totales aparentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mañana del miércoles 170791&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Amanecí dibujando, trabajé hasta las nueve. Fui hasta un otro lado, hasta un segundo dibujo. Ahora tengo náuseas y deseos, todo en los mismos vasos, todo en la misma tinta que me palpita entre las sienes. Aunque fui variando, alternando los colores de lo manera más sutil que me fue posible. ¿Para qué?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ayer también dibujaste durante la mayor parte del día. En papeles pequeños. Menos el intervalo que dormiste, menos los largos momentos de lectura de tu guía para doblar la esquina de los siglos, y menos los lapsos que debiste plantarte para ponerle cara de visitado a tus visitantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Anochecer del martes 230791&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya de noche, tres de tus chavalas callejeras han venido. Quieren pintar, dicen. Vos le das una lámina de cartulina a cada una, les encendés una lámpara encima de la mesa grande. Hasta música jamaiquina les ponés en una casetera. Ellas te llaman cada cierto tiempo. Eldifonso, Eldifonso, podés venir un segundo. Ajá, ¿qué se ofrece? "No sé. Ahora ya se me olvidó lo que quería decirte". Cuatro chavalas, porque media hora después ha venido otra, con más flores estampadas en la blusa, artillada con otras puntas de personalidad más provocativas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Viernes 260791&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Encontraste un mensaje sobre la mesa grande. "Tuve ganas de hablar con vos, de estar con vos un rato, me hizo falta verte, oírte, contarte algunas cosas. Lástima que vos no estuvieras en tu casa".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vos nunca estabas, desde hace meses vos nunca estabas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tarde del lunes 290791&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dibujé durante todo el día. Menos dos lapsos. Uno, temprano de la mañana, cuando fui a traer mis cartas de la Habana, y a comprar algunas cosas en un supermercado. El otro fue el de almorzar y de dormir la siesta, con apenas una pausa de punto y seguido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como después llovió, vos decidiste que ya no había suficiente luz diurna para seguir dibujando. Y el final de la tarde está tranquilo, vos ves frente a tu cuarto, en un charco que quedó sobre el cemento del patio, el reflejo de todo lo que del universo alcanza en él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Madrugada del martes 300791&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Suponiendo que nada tuviera nombre y que nosotros no retuviéramos conceptos ni nociones…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ciertas líneas posibles, en caso de que vos te pusieras a ver el mundo con ojos de pintor, líneas que lo hilvanaban todo por sus ángulos. Mayormente cuando estuvieras viendo el mundo desde adentro del marco de unas paredes, a nivel y escuadra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Despertaste a las cuatro, sentado en la cama te pusiste a pensar despacio todo lo que era mejor pensar antes que la máquina de escribir enmudeciera rodeada de visitas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miércoles 310791&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mañana se enmaraña en unas regiones del desierto donde la arena no tiene color. El nombre, las referencias de las cosas imantan fácilmente hacia el olvido. Y todos estamos pálidos, el cielo, nuestros dedos, nuestras páginas, la memoria misma de todas las cosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo esto dicho y pensado en broma. Para mientras encontrábamos algo más serio de lo cual reírnos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;agosto&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mañana del jueves 010891&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La casa se queda callada, un montón de cosas se quedan calladas al mismo tiempo, junto con los muebles y demás objetos de plástico, cemento o vidrio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El día trotando mañosamente detrás de un humo palidísimo, leve, frágil y azul, que corre hacia el poniente por encima de los grises techos de lata de tus vecinos del callejón del fondo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mundo siempre es más grande que vos, más grande que tus nociones e intuiciones, pero una vez que has meado el mundo pareciera haberse reducido de tamaño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pareciera imposible estirar el mediodía. Truena el calor, truenan los radios, truenan los cohetes, las bombas y las triquitracas, truena la borrachera general.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cómo es que vos podías ser parte de Todo?&lt;br /&gt;Sino así: "Cuatro cervezas más para esta mesa, por favor".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siempre la Realidad tiene más dedos, más piernas y más cabezas que uno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mañana del lunes 050891&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Concentrado en tomarle medidas muy sutiles a tu propia necesidad de decir algo. Mientras Managua transcurría enfrente, delante del vidrio del carrito amarillo de tu amiga. Vidrio que estaba reventado por una cortadura vertical que repetía un dibujo de ramos de coral, o de manojo eléctrico de rayos durante una tormenta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Martes 060891&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Anochecemos viendo anochecer, los dos perros de los vecinos, los arbolitos de la acera, y este seguro servidor. Uno de los perros, la Tuquesa, tenía las orejas florecidas con un jardín de garrapatas. (Karapatas, dice una de las niñas). Que había que bañarla con ácido sulfúrico, y después darle una mano de rinse, fue el diagnóstico sabio de la mayorcita de las niñas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hubo cierta cerveza que durante largo rato estuvo comentando críticamente tus dibujos, pero tampoco dispusiste de ningún papelito al alcance de la mano, para anotar los puntos críticos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jueves 080891&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El color de los árboles inflado por el brillo de la primera cerveza matutina. Barren detrás de vos, suenan las latas de las tapaderas de cerveza arrastradas sobre el piso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Viernes 090891&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El teléfono decide cuándo es inevitable escribir. Te hablaba al oído aquel bicho venerablemente barbado. Voy a llegar el martes, a las dos de la tarde. ¿Está bien? ¿Pero dónde habías estado metido, bicho, durante el lapso de todas estas semanas anteriores?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Martes 130891&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Enemigo de nuestras costumbres, impermeable a nuestras religiones civilizadas, infiel a las leyes de nuestra sintaxis regular...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jueves 150891&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;PROFESIÓN DE FE DEL BEBEDOR DE CERVEZA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando yo meo, no solamente contribuyo grandemente con nuestro bienestar social. Si yo meo, el equilibrio del universo se restablece, se confirma sobre sólidos cimientos. Cuando yo meo, parpadea de salud la Cruz del Sur, se despabilan atónitas las Pléyades, piafa, trota y relincha el Alfa del Centauro. Si yo meo, la lluvia recomienza en alguna aldea de Nueva Zelanda, bautizan a unos niños en las parroquias de Oruro, abrevan unas gacelas en la corriente del Éufrates, una orquesta lusitana afina los acordes de su instrumental sinfónico, alguna sigilosa cofradía veneciana goza en silencio de su día feriado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando yo meo, cincuenta mil ánimas en pena alcanzan indulgencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Martes 200891&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Anochecimos viendo anochecer, un árbol íngrimo, unas verjas de hierro, el cemento de las aceras, los rostros que tuvieron las paredes, unas botellas de cerveza y yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Y estuviste horas pintando unos dibujos pequeños. Sumándole milímetros de color caliente a unas figuras excesivamente pálidas. Tus investigaciones en contra de la resistencia de algunos colores. Sus infinitas posibilidades de asociación. Casi lograste que algo vivo pulsara entre los hilos de aquellas rayas, que se movieran hacia donde vos estarías de todas maneras esperando, aunque resultara nada muchas veces. Por ver si encima, si por debajo, si en medio, si aparte quedaba algo...)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mañana del miércoles 260891&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;EL MONDONGO DE JEHOVá&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"El güeso de res y el mondongo. Gloria a Dios!"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La lagartija tendida sobre una piedra plana, a unos cuatro centímetros del suelo, vigilando atenta su territorio, su pedazo parcial de realidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La lagartija es una en sí misma. Siluriana Deslizadora Fugitiva de las Rendijas, tal es su nombre y sus apellidos anti-científicos. Tiene el cuerpo pintado con rayas y lunares, y da en revolverse en unas enérgicas calistenias, previas al asalto de cualquiera de sus menudas presas. Así, dibuja anticipadamente sobre el espacio oval de la piedra todos los garabatos que vos podrías dibujar hoy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;septiembre&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mañana del domingo 010991&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otra inundación. ¿Para qué te servía a vos la memoria colectiva? Contribución personal al adelgazamiento de nuestra memoria colectiva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y la inundación no te hizo nada, arrastró algunas chancletas que le habías dejado de sebo, volvió a mojar los lomos y las barrigas de algunas enciclopedias de arte, aquella agua espesa de tierra fangosa mojó un cartapacio con manuscritos de Lázaro Ramakí. (Tampoco nada que a Lázaro, sobreviviente de huracanes, guerras y terremotos, no le hubiera sucedido antes).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Noche del jueves 050991&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo monstruoso, la monstruosidad como fuente, como nacionalidad, como suelo nativo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una simple frase de la Phaenomenologie des Geistes que le daría sentido a todo aquello a lo que vos no hubieras podido encontrárselo por vos mismo. El destino particular de cada instante. Una hora, un punto hasta donde todas las cosas, en general, hubieran avanzado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mañana del viernes 060991&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pescar con un alfiler unos animalitos finísimos entre las aguas divisibles de uno de los gruesos libros que estabas estudiando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por la noche ir a meterte a tu antro de perdición favorito, hasta las tres de la madrugada bailando y restregándote con tus putas del alma, amigas predilectas tuyas. Todo en bellísima paz, todo en idílica armonía, sin que nadie tuviera que cogerse a nadie. Nada más porque se caían bien, porque a unas les gustaba como bailaba el otro. Por puro amor al deporte. Aunque bailando, bailando, de repente quedaras a medio centímetro de morderle la punta de los pezones a la suripanta más amistosa. Mientras el negro que la administraba la esperaba sentado a una mesa, y ensayaba un digno semblante de marido severo, delicado y celoso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Noche del jueves 120991&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un lugar, Aristóteles de Estagira, donde todo sucede sin dejar fisuras donde cupiera nada en medio, por lo cual casi no existe cualquier cosa que dijéramos. Retazos, que nadie junta ni empuja, para donde quiera que fuera. Sólo acostados en una silla larga. Lo mismo que cualquiera pudiera divertirse un jueves, sin tampoco moverse demasiado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué sesgos insospechadamente miserables hubieras podido vos redargüir contra las bellas verdades del profesor André Breton?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;octubre&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Noche del miércoles 021091&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin bañarte, sin siquiera peinarte, sin comer, sin enjuagarte siquiera la boca, sin salir a ninguna parte, casi sin levantar la vista de la mesa, dibujaste durante todo el día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al anochecer había comida caliente en una fritanga. Vos llegaste armado de escudo con un plato blanco. La vendedora blandiendo el cucharón repartidor en la mano. Extendiendo en tu plato las tajadas de plátano frito, un tasajo de asado de res y unos mechones de repollo salpicados de vinagre, todo tan serio, tan compuesto, tan formal: tu alimento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Noche del viernes 041091&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todas las mañanas, mientras estoy inclinado sobre la mesa de dibujo, traduciendo el silencio que he dejado acumularse en mi interior, viene la muerte y me acaricia levemente la espalda. Exactamente en el lugar donde tengo una mancha. Me rasco un poco con un cepillo para el cabello, y sigo dibujando, como si lo realmente urgente fuera totalmente otra cosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Noche del jueves 241091&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ARTEPOÉTICAS.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Conversación con Scarlet, una amiga de cuatro o cinco años, mientras pintamos ambos sobre la misma mesa:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Cómo se pone el perro, Pegro Lión?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Con azul de metileno, creo yo, en los rayos equis se echa de ver, aunque esté lloviendo. Además, ¿qué les importa a los matarifes del rastro municipal?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Póngalo como usted quiera, así queda mejor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mediodía del sábado 261091&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El año de los reconocimientos. A mediodía timbran. ¿Aló? Mereciste una mención, en el certamen Nimehuatzin, dice el teléfono en tu oreja. Alvaro Urtecho, el padre Escoto y Pier Pierson fueron los jueces de este veredicto. ¿Qué te parece, pintor?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me embadurno un dedo con lo que sepan de pintura entre los tres. Los muy avisados. Pero de todas maneras muchas gracias, dijiste.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La verdad nos reúna y reconcilie, de algún modo, a todos. Hermanos ciegos, que me estáis escuchando donde no se ve nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La ciudad entonces se pone a girar alrededor de otras tensiones, alrededor de la música de otras expectativas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;noviembre&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mañana del viernes 151191&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ideas paren ideas. Bastó que planeara a vuelo de gavilán sobre unos manuscritos ayer tarde, y amanezco plagado de ocurrencias, continuidades, soluciones literarias. Pero tengo pendientes demasiadas cosas que, por aparte, urge completar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Les debo un largo discurso a los estelianos. Algunas frases, algunos retazos de párrafo andaban sueltos entre el río de piedras de mis cavilaciones matinales, mientras caminaba de un lado a otro, regresando a sus lugares los ordenados batallones de nuestro regimiento de dibujos de los años 64 a 72.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué tenía que ver eso con el fracaso de Simón Bolívar, con el Destino Manifiesto de la Unión Americana, con las reflexiones de Domingo Faustino Sarmiento?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Pesadas tareas nos agobian en el presente..."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mediodía del jueves 211191&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Voy a ser abuelo. Mi hermana pasa en su carrito blanco avisando que la mujer de mi hijo tiene dos meses de embarazo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;diciembre&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mañana del sábado 141291&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Maniático lunes y martes. Pintando obsesivamente, para entregar un cuadro a tiempo. Pintando desde las cinco de la madrugada hasta que no hubiera luz por la tarde, sin comer, sin dormir la siesta, con un humor fragilísimo, pintando y pintando, sin salir, sin contestar el teléfono, sin hablar con nadie. Hasta que a las seis en punto de la tarde del martes llevaste tu cuadro, ya enmarcado en una lámina de cartón, a la galería Praxis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lunes 161291&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era insuficiente lo que sumaba todo tu dinero disponible contra la cantidad que reclamaban tus facturas de energía eléctrica. Dos meses. Trescientos sesenta y cinco córdobas con dieciocho centavos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero almorzamos. Arroz valenciano, un poco al estilo Nandaime.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Además de fumar mucho, y de teñir unas cartulinas maniáticas. Cartulinas que se defienden tercamente, que se niegan testarudamente a que vos las terminés como querrías. Y todavía están trompudas, empurradas, hasta la hora que, enfrentado a los somnolientos animales de tu siesta, es necesario cerrar el redondel del mediodía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y a fin de cuentas lo de las facturas queda resuelto, mediante otro movimiento de las fuerzas de lo anónimo. Mateo Rojas traslada a tus activos una nota de veinte verdes. Después fuiste a la oficina del INE y pagaste todo. Sobró un saldo, aunque minúsculo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mañana del sábado 281291&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Merodeares por las pulperías de las zonas cinco y seis. Objetivo: comprar unas gacillas. Que por secretas razones no quiso vender, bigotudazo, el que por detrás de la pecera de sus anteojos de culo de botella estrenaba sonriente una camisa amarilla. Simples gentes de esta circunscripción, humildes bestias en el pesebre de vuestro Señor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mañana tiene relojes que nos vigilan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;N. El obstinado color de tus zapatos nuevos, ya cuando el color de las cervezas se había borrado. Cada quien en este mundo asumiendo el cuidado de sus propios dedos de los pies. Memoria de la Realidad, de donde cuelgan mojadas o marchitas todas las cosas, no te olvidés de nosotros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mediodía del lunes 301291&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;RELACIONES ENTRE EL ARTE Y EL MERCADO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un pintor suelto en un mercado, procede con eficacia, con prontitud y precisión. Escoge frutas y legumbres, verdes o amarillentas, desnudas de vergüenza, o pudorosamente forradas de sus cáscaras. El pintor selecciona sus racimos de bananos digitales, sus piñas de piel áspera, sus aguacates energéticos, su bloque rectangular de queso selenita, su tropilla de mandarinas eléctricas, su escuadrón de acérrimos limones, sus rotundos tres pesos de tortillas. Después regresa caminando hasta su casa, pintor y soldado. Con cincuenta libras de lastre en la mochila, vienen las botas nuevas arando los senderos polvorientos del verano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un puentecito peatonal. Adelante de vos iba un vecino, menocucho y miope de nacimiento, con sus antiparras con aro de metal, su camisa de mangas cortas, un pantalón oscuro y unas zapatillas baratas con suela de vinyl. Al llegar a la propia raya donde comenzaba el puente, de cemento, armado con barandilla de tubos de metal, que salva el cauce entre las inmediaciones del mercado y el barriecito polvoriento donde viven ambos, tu vecino se detiene, frena en seco, se hace el noruego, mira para todos lados donde no se ve nada, examina el indefinido perfil de las primeras constelaciones veraniegas, revisa el fondo ciego del cauce. Todo para esperar que vos pasés primero, para que caminés delante de él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Tenía desconfianza de vos? ¿Tenía miedo de que vos pudieras asaltarlo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un niño casi desnudo, casi salvaje, analfabeto, sucio, desnutrido y descalzo, pastoreando unos famélicos caballos cocheros. Pelado a rape, tatuado de carates, de tiñas y rasquiñas, con un brillo de extravío superpuesto a la permanente sonrisa de tampoco entender nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese niño también era yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vivo a través de muchas distancias que coinciden en mí.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6899508618582775261-8321067940871801716?l=donaldoaltamirano.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://donaldoaltamirano.blogspot.com/feeds/8321067940871801716/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6899508618582775261&amp;postID=8321067940871801716' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6899508618582775261/posts/default/8321067940871801716'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6899508618582775261/posts/default/8321067940871801716'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://donaldoaltamirano.blogspot.com/2008/08/paginas-arrancadas-un-cuaderno-de.html' title='PAGINAS ARRANCADAS A UN CUADERNO DE PINTOR'/><author><name>donaldoaltamirano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01706105849795729447</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='33' height='26' src='http://1.bp.blogspot.com/_b5rwxNw0OxE/SMMTv6LwlbI/AAAAAAAAABQ/PL2FsUB9C4g/S220/Donaldo+Altamirano.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_b5rwxNw0OxE/SMMcpDNDBiI/AAAAAAAAABw/lGpNJG-DOaQ/s72-c/LA+SANGRE+SE+FILTRA-2002.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
